Vigencia de Emiliano Zapata
La Jornada
Hoy hace 90 años, en una hacienda de Chinameca, en Morelos, fue asesinado el general Emiliano Zapata en una emboscada fraguada desde las filas del carrancismo. Concluyó, de tal forma, una vida consagrada a la lucha en defensa de la justicia, la libertad y los reclamos de los desprotegidos, y pionera en la reivindicación de una causa que habría de estar, desde entonces hasta la fecha, en el centro de los reclamos políticos y sociales en nuestro país y que habría de servir de inspiración a futuros dirigentes: el derecho de los campesinos sobre la tierra.
Hoy, nueve décadas después de su muerte y a casi un siglo del inicio de la Revolución Mexicana (1910) y de la promulgación del Plan de Ayala (1911), los ideales del Caudillo del Sur cobran particular vigencia y relevancia ante la desastrosa situación que enfrentan el campo y los campesinos en México. En efecto, después de la reforma agraria impulsada por el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, el campo mexicano sufrió durante el siglo pasado un proceso sostenido de abandono al fragor de los planes de industrialización nacional. Más tarde, el inicio del ciclo neoliberal profundizó ese deterioro con episodios como la contrarreforma agraria de Carlos Salinas de Gortari, quien en 1992, con el propósito de incrustar al agro mexicano en la lógica de mercado y en la apertura comercial, modificó el artículo 27 constitucional –eliminando el concepto de "propiedad social"– y, de esa manera, puso fin a los programas de redistribución de la tierra, liquidó el sistema ejidal y acabó, en suma, con una de las principales herencias del zapatismo y la Revolución.
Por añadidura, durante los pasados cinco lustros las sucesivas administraciones han puesto en marcha directrices que han significado el abandono de los entornos rurales y el empeoramiento de las condiciones de vida de sus habitantes: han desmantelado los apoyos estatales a la pequeña producción y al consumo interno de alimentos, han concentrado el presupuesto destinado al campo en un reducido grupo de grandes exportadores y han iniciado procesos de apertura comercial indiscriminada –cuya expresión más acabada es el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte–, que hoy amenaza las perspectivas de vida de millones de campesinos. Ante ello, el grupo en el poder ha mantenido una actitud de cerrazón, insensibilidad y ceguera, y ha carecido de voluntad política para atender las expresiones de descontento que no sólo recorren al sector agrícola, sino que se extienden por amplias franjas de la población.
Por añadidura, desde los altos círculos del poder público se han emprendido, como en tiempos de Zapata, campañas de agresión y persecución en contra de luchadores sociales y activistas que han intentado continuar, de una u otra manera, el camino trazado por el Caudillo del Sur. Baste mencionar, como botón de muestra, las excesivas e injustas condenas que se han impuesto en contra de Ignacio del Valle y otros dirigentes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco.
En una coyuntura como la presente, cuando queda de manifiesto la necesidad de reactivar al campo mexicano y apoyar a sus habitantes, con miras a que el país recupere algo de lo que ha perdido en materia de autosuficiencia alimentaria y de justicia social, los ideales zapatistas se presentan intactos y vigentes. Corresponde a la sociedad retomarlos para saldar la deuda histórica con los sectores más desfavorecidos y para construir una nación más justa, libre y equitativa.
sábado, 11 de abril de 2009
jueves, 7 de agosto de 2008
07-08-2008
¿Adónde vamos?
Pablo González Casanova
Adital
Un poco de historia de la actualidad se hace necesaria. La grave situación del país implica detenerse a pensar en medio de la batalla por el petróleo... En la época de Díaz Ordaz ya empezaron las políticas financieras neoliberales. Sus primeras víctimas fueron los profesionistas y las universidades. Recuérdese el movimiento médico del 66, y el movimiento estudiantil del 68. Una de sus causas fue la falta creciente de recursos para fines sociales; otra, la crisis del autoritarismo generalizado que escondía tanta hipocresía y violencia. Los movimientos tuvieron también como origen el nuevo planteamiento de una sociedad mejor, frente a las corrientes cada vez más deterioradas del nacionalismo revolucionario, de la socialdemocracia acomodaticia y del socialismo burocrático y sus conocimientos oficiales.
Las políticas neoliberales continuaron avanzando. Los obstáculos que enfrentaron fueron efímeros y poco consistentes. De 1970 a 1976 se inició un endeudamiento externo creciente que llevaría a la nueva dependencia del Estado. De 1976 a 1982 aumentaron los ataques de las grandes empresas a los funcionarios públicos calificados de populistas, en quienes destacaron sus contradicciones. La frivolidad del discurso oficial se hizo evidente en ese sexenio y la nacionalización de la banca sólo echó fuego a la hoguera.
La cólera de los afectados en sus grandes intereses, lejos de amainar, se hizo terminante. Si hasta entonces el gobierno se veía obligado a obedecer el perfil que los empresarios le trazaban para la designación del secretario de Hacienda, desde 1982 los tomó muy en cuenta para la elección de un candidato a la Presidencia de la República "políticamente correcto" que reiniciara el proceso de privatización de la nación entera, empezando por devolver la banca a sus antiguos propietarios. Éstos, a poco de comprarla, la vendieron a los grandes bancos de Estados Unidos y Europa.
Así, por etapas bien calculadas, según la correlación de fuerzas, empezó el paso de mando del PRI al PAN, y de un sistema en que predominaba el partido del Estado (el partido como la institución electoral del Estado) a un sistema político con "partidos de Estado", cuya gama ideológica se enriqueció desde el ingreso del Partido Comunista con genuinos intentos por sus militantes para fortalecer la "vía pacífica", intentos que pronto terminaron con muchos de ellos asesinados y otros, tal vez más numerosos, cooptados. Por supuesto subsistieron algunos ex comunistas respetables.
En las mismas décadas de los 70, la eliminación y la cooptación pusieron también en crisis a las guerrillas de presión social y negociación social, como la de Genaro Vázquez, quien fue asesinado al no transformar la negociación social en negociación personal. Después de los años 60, en los movimientos rebeldes armados proliferó la idea de una revolución del nuevo tipo, que desde los años 60 luchaba por la toma del poder como objetivo estratégico. En todo caso, los sucesivos gobiernos priístas, mediante la represión y la cooptación, habían controlado y siguieron controlando las "insurrecciones" de mineros, ferrocarrileros, trabajadores de la construcción... al mismo tiempo que fortalecían el sindicalismo oficial y rehacían las políticas sociales, culturales, económicas y financieras que, entre incontables dificultades, contradicciones y debilitamientos trataban de mantener como política de un Estado social y nacional cuyas fuerzas e integrantes se aburguesaban cada vez más, no sólo en el terreno económico-social, sino en el terreno ideológico, político y militar.
La crisis del "Estado social" comprendió incluso a muchos de los grupos opositores más radicales, y derivó en el florecimiento de un conformismo jocoso y costoso, de una negociación lucrativa y entreguista, de un escepticismo racionalizador y un cinismo retador y prepotente. Una nueva cultura individualista, "realista, corpo- rativa", se extendió por todas partes, en un proceso de "percolación", parecido al de las pandemias que pasan de mostrar síntomas aislados a extenderse en regiones enteras del organismo enfermo, quedando inmunes sólo unos cuantos grupos e individuos.
Posponer el diluvio
La historia de hoy puede resumirse en la de una ocupación integral del Estado y la nación. La privatización es el nuevo nombre de la ocupación. Con la creciente deuda externa las grandes empresas consolidaron el triunfo que habían alcanzado al impedir la reforma fiscal que las afectaba; el gobierno en turno logró mantener ciertas políticas sociales que aseguraban su estabilidad. Se fue acostumbrando a una lógica política de "posponer el diluvio". Hizo concesiones a futuro con tal de resolver problemas inmediatos. La deuda externa no dejó de incrementarse. Con ella, los acreedores lograron influir más y más en el presupuesto de ingresos y egresos del país. Todo se hizo como si estuviera premeditado. Entre negociaciones de cúpula, los prestamistas pedían un poco menos de lo que pedirían después.
Con la pérdida de la política económica no sólo vino una merma del poder del presidente y el Congreso, sino la pérdida de autonomía del gobierno en la política monetaria: el Banco Central pasó a ser dirigido por un funcionario que desde entonces es designado por el Banco Mundial, por supuesto en formas mediadas y encubiertas.
La posibilidad de apoyar a los exportadores con devaluaciones de la moneda, o la de apoyar a los patrones con disminuciones al salario real, mediante la congelación de salarios y aumento de los precios, ya sólo fue un privilegio de las grandes fuerzas financieras y patronales y monopólicas predominantemente extranjeras.
La ocupación como privatización fue legitimada por los economistas neoliberales que pretendían representar "la última palabra de la ciencia", costumbre que les es característica desde Adam Smith y que ellos cultivan, aunque sin la misma franqueza, pues no dicen, como aquél, que la liberalización de los mercados favorece siempre a los países más industrializados y poderosos en detrimento de los más débiles, y a las empresas más fuertes a costa de las más débiles.
La ocupación integral no descuidó el terreno militar: incrementó la formación de cuadros en las escuelas del imperio e "internalizó" un nuevo concepto de la guerra en que el militar deje de sentirse defensor de la patria frente a los enemigos extranjeros, y se prepare para luchar contra su propio pueblo y contra los grupos criminalizados por el gobierno en turno, preparación que lo lleva a participar hoy en la guerra de competencia por el narcotráfico, y a intimidar, acosar y vejar a pueblos indios potencialmente despojables y desechables, que ocupan territorios ricos en recursos naturales de los que las compañías sueñan con apoderarse.
En el campo de la educación y la cultura, la ocupación tuvo importantes triunfos en la enseñanza primaria y secundaria, con reformas a los planes de estudio que con el pretexto de dar más importancia a las ciencias no enseñan ni las ciencias ni las humanidades, y hacen olvidar la historia de México y el mundo. El manejo del presupuesto de egresos tendió a disminuir los recursos humanos para la formación de técnicos de alto nivel en la agricultura, los energéticos, las comunicaciones y transportes, la industria y los servicios. Después trató de privatizar del todo a la educación superior y se enfrentó a una heroica resistencia que encabezaron los estudiantes de la UNAM hasta detener el golpe. No por eso cejaron los privatizadores. Sus "expertos" de Estados Unidos y Europa siguieron proponiendo como lo más moderno una educación de pocos, para pocos y con pocos, la más "funcional" según ellos, y sí lo era para el país que tenían en mientes, un país carente de mercado de trabajo para los egresados de las escuelas profesionales -médicos, ingenieros agrícolas, petroleros y civiles, economistas, abogados, etcétera- en un país al que pensaban quitarle y le estaban quitando y debilitando su seguridad social, sus empresas públicas, sus actividades culturales para los pueblos.
La demanda de privatización y de educación elitista no quería sólo ajustar la oferta a la demanda de empleos "innecesarios". También buscaba la clausura institucional de la universidad mexicana -y latinoamericana- esa casa que difunde la razón, el derecho, la historia, el pensamiento crítico, es decir, todo aquello que causa terror a quienes no tienen la razón ni el derecho y que recientemente han calificado a la universidad de vivero de terroristas.
La ocupación integral neoliberal de los centros educativos logró de todos modos obtener importantes triunfos. Hoy se encuentran sin universidad y sin empleo una inmensa cantidad de jóvenes, al tiempo que baja la escolarización y suben los niveles de analfabetismo e ignorancia.
Se trata de una eficiente política para el subdesarrollo por la que sus artífices son "evaluados" como sobresalientes.
En las luchas por la cultura, la ocupación neoliberal logró un triunfo increíble cuando el Poder Legislativo privatizó las funciones públicas de la televisión y de los medios de comunicación de masas, lo que permitió a los ocupantes quedarse con la política de los "conocimientos prohibidos". Del "lenguaje políticamente correcto" y de una "realidad virtual" unánimemente difundida como imperante espejismo de oasis sin agua, y de un México feliz habitado por débiles mentales y gobernado por personas realmente serias y respetables que son objeto de infundios lanzados por ambiciosos corrompidos -como los de "La consulta"- y por alborotadores que arman escándalos en lugar de ponerse a trabajar.
La ocupación integral también logró combinar la cultura autoritaria y corrompida de las oligarquías republicanas con la cada vez más influyente de los encomenderos y de las oligarquías mentalmente colonizadas por la España de Carlos V y por la "anglo" neoconservadora, que maltratan el idioma español queriéndolo hablar como los españoles o como si fueran estadunidenses.
En el terreno de la política y la sociedad, de las finanzas y la economía, la ocupación neoliberal logró privatizar al Estado mismo a niveles sin precedente. En México, como en otros países del mundo, se impuso la cultura del "mentiroso en palacio", y de "la hipócrita Albión", expresadas por los nuevos "señoritos" posfranquistas y por los voceros de Washington, las mafias de Wall Street y los rancheros de Texas o California.
A esas herencias enajenadas se añadió la cultura de la trampa de los caciques nacionales, blancos y mestizos, que se juntó a la cultura de la trampa de los gángsters electorales de Florida, y de otros estados del "vecino país del norte". La representación de la "representación democrática" puso en escena falsas discusiones legislativas que pretenden deliberar con toda libertad un proyecto que aprueban en lo fundamental, por el que venden su voto u obedecen a la superioridad.
La ocupación más fondo se da en la separación creciente entre "el México formal" y "el México real" con métodos inusualmente legitimados de violar las formas en el momento mismo de aplicarlas. Así ha aparecido un nuevo tipo de golpes de Estado que ocurren a la hora de las elecciones y no después, o el asesinato de numerosos periodistas combinado con el respeto de la libertad de crítica y expresión, o las reformas de hecho a la Constitución sin que se hayan reformado los preceptos correspondientes (por ejemplo a Petróleos Mexicanos), combinaciones difíciles de explicar hasta para muchos "entendidos", cuando no se advierte que las leyes no se usan para regular, sino para legitimar o criminalizar.
La ocupación privatizadora ha logrado separar como nunca a "la clase política" de sus "bases sociales" con lo que debilita a aquélla y éstas, y deja que todas se desmoralicen en medio de una crisis moral e ideológica insuperable mientras sus víctimas no piensen construir otro mundo alternativo y las organizaciones necesarias para alcanzarlo. Mientras tanto, la manera en que "la clase política" (o una parte de ella) entiende "lo político" consiste en someterse más y más a los ocupantes con una opción: el servilismo o el arreglo en "lo oscurito".
Ciertamente en todo este terreno la responsabilidad de las fuerzas independientes o alternativas es muy grande y difícil de asumir, pues enfrentan una separación estructural entre los pueblos y trabajadores pobres, no organizados ni con derecho a organizarse y negociar (por un lado), y los trabajadores que gozan más o menos de esos derechos, aunque las organizaciones y negociaciones sean en circunstancias cada vez más adversas, dadas las políticas neoliberales que amplían el campo de "lo no negociable".
La separación social, cultural, política e ideológica entre los pueblos y trabajadores excluidos y los organizados plantea la necesidad de tender puentes, sobre todo en las luchas cruciales por objetivos que son a la vez inmediatos y de largo plazo.
El respeto a la autonomía de quienes juntos den una misma batalla será tan necesario como la conjunción de sus fuerzas. En la unión por metas concretas con autonomía de los participantes se encuentra el último recurso de que dispone México para no entrar en una situación caótica en que a la ocupación del país mediante la privatización de sus bienes y recursos se añada la privatización mediante la intervención militar de "la comunidad internacional" encabezada por Estados Unidos.
La ocupación privatizadora y neoliberal de México ya es colosal. Además del dominio de la política crediticia y monetaria, de las finanzas públicas y de los medios de comunicación de masas, el proceso de ocupación integral abarca la privatización de correos, carreteras, puertos y aeropuertos, líneas aéreas y comunicaciones telefónicas, grandes diarios y fuentes de información, tierras fronterizas y playas, y territorios en que reinan las compañías herederas de Mamita Unay.
El nuevo tipo de megaempresas dispone en cada una, de toda la cadena que le permite dominar a los mercados. Cada una posee sus propias fuentes de financiamiento, de tecnología y producción, de comunicación, de transporte y almacenamiento, de distribución al mayoreo y al menudeo, de insumo y seguridad, todo a cargo de sus sucursales, de pequeñas y medianas empresas subcontratadas, y de tendajones y vendedores ambulantes.
Es más, al refuncionalizar a los estados y a los sistemas políticos, las megaempresas logran convenios y contratos, concesiones, exenciones, difericiones y cancelaciones de pagos billonarios, así como leyes, decretos y acuerdos que les son altamente favorables.
Desde el TLC hasta hoy, las megaempresas se han ido apoderando de más y más territorios y tierras, y de los mercados nacionales y regionales de todo el país. México depende de las megaempresas y sus gobiernos, entre los cuales está incluido cada vez más "el nuestro". Hoy dominan el mercado del dinero, del crédito, de los granos y de la fuerza de trabajo.
Conocedoras de sus triunfos, las megaempresas y los complejos militares empresariales están conscientes también del creciente descontento que generan entre desempleados, desplazados y los despojados de tierras y trabajo, educación y seguridad, y hasta de medicinas y alimentos.
Las megaempresas tienen una clara idea de los peligros que las amenazan en el futuro inmediato y están preparadas para enfrentarlos. Ya pueden sus voceros anunciar que México será la cuarta potencia mundial en pocos años -como afirmó Calderón recientemente- o que "el peligro de la crisis está bajo control", y otras linduras; pero a las predicciones y "simulaciones de futuros" de los expertos neoliberales mexicanos se añade una predicción real, concreta: un muro gigantesco que separa a todo México de Estados Unidos y Canadá.
El inmenso muro da clara idea del futuro que nos aguarda de continuar el camino que hemos seguido en los pasados 30 años. Sin querer, "Norteamérica" nos amenaza y nos junta con América Latina e Indoamérica, con sus pueblos y trabajadores. Con su Gran Muro como señal que hasta los ciegos ven, nos invita a no caer en el grave error de una Palestina invadida y un terrorismo de la resistencia, sino a fortalecer la estrategia de organización y lucha pacífica que la inmensa mayoría del pueblo y los trabajadores de México insistentemente buscan, y que los propios grupos de defensa armada de las poblaciones están de acuerdo en sostener en todo lo que se pueda y mientras se pueda, incluyendo siempre en su más profunda cultura rebelde el rechazo a los actos terroristas como actos crueles que hieren y matan a personas inocentes.
Organizar y concientizar en cambio a la inmensa mayoría de la población con redes presenciales y a distancia que defiendan sus intereses inmediatos y pongan las bases de un mundo necesario y posible es el camino de la solución para que construyamos con otros "condenados de la Tierra", "otra democracia, otra liberación y otro socialismo", todos dentro del pluralismo ideológico y religioso con espacios laicos que ya hemos hecho nuestros, y teniendo como fuerza principal de apoyo y decisión a los "pobres de la Tierra".
Hoy todo voto contra cualquier proyecto de privatización del petróleo de PRI y PAN o sus derivados será un voto por el camino menos doloroso de la historia de México. Es posible que de triunfar el no, Estados Unidos y sus aliados europeos pretendan quitarnos el petróleo, y lo que no han ocupado aún, quieran quitárnoslo con una de esas guerras "humanitarias" que organizan en sus luchas depredadoras por la libertad de mercados y la democracia que no practican, y contra el terrorismo en que son expertos.
A los intervencionistas habremos de contestarles con el presidente católico Benito Juárez: "Que los enemigos nos venzan y nos roben, si tal es nuestro destino: pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándoles voluntariamente lo que nos exigen por la fuerza". Y después recordaremos a los poetas que dijeron: "Hay en los hombres un infatigable depósito de energía moral, que les permite ser incesantemente rebeldes". O lo que nos dijeron algunos zapatistas: "Para resistir, luchar y crear se necesitan tres cosas: perder el miedo, tener esperanza y hacer fiesta. Y todo sin perder la dignidad y la firmeza".
* Doctor en sociología. Ex director Del Centro de Investigaciones Interdisciplinares en Ciencias y Humanidades (UNAM). Es profesor en la Universidad de México
¿Adónde vamos?
Pablo González Casanova
Adital
Un poco de historia de la actualidad se hace necesaria. La grave situación del país implica detenerse a pensar en medio de la batalla por el petróleo... En la época de Díaz Ordaz ya empezaron las políticas financieras neoliberales. Sus primeras víctimas fueron los profesionistas y las universidades. Recuérdese el movimiento médico del 66, y el movimiento estudiantil del 68. Una de sus causas fue la falta creciente de recursos para fines sociales; otra, la crisis del autoritarismo generalizado que escondía tanta hipocresía y violencia. Los movimientos tuvieron también como origen el nuevo planteamiento de una sociedad mejor, frente a las corrientes cada vez más deterioradas del nacionalismo revolucionario, de la socialdemocracia acomodaticia y del socialismo burocrático y sus conocimientos oficiales.
Las políticas neoliberales continuaron avanzando. Los obstáculos que enfrentaron fueron efímeros y poco consistentes. De 1970 a 1976 se inició un endeudamiento externo creciente que llevaría a la nueva dependencia del Estado. De 1976 a 1982 aumentaron los ataques de las grandes empresas a los funcionarios públicos calificados de populistas, en quienes destacaron sus contradicciones. La frivolidad del discurso oficial se hizo evidente en ese sexenio y la nacionalización de la banca sólo echó fuego a la hoguera.
La cólera de los afectados en sus grandes intereses, lejos de amainar, se hizo terminante. Si hasta entonces el gobierno se veía obligado a obedecer el perfil que los empresarios le trazaban para la designación del secretario de Hacienda, desde 1982 los tomó muy en cuenta para la elección de un candidato a la Presidencia de la República "políticamente correcto" que reiniciara el proceso de privatización de la nación entera, empezando por devolver la banca a sus antiguos propietarios. Éstos, a poco de comprarla, la vendieron a los grandes bancos de Estados Unidos y Europa.
Así, por etapas bien calculadas, según la correlación de fuerzas, empezó el paso de mando del PRI al PAN, y de un sistema en que predominaba el partido del Estado (el partido como la institución electoral del Estado) a un sistema político con "partidos de Estado", cuya gama ideológica se enriqueció desde el ingreso del Partido Comunista con genuinos intentos por sus militantes para fortalecer la "vía pacífica", intentos que pronto terminaron con muchos de ellos asesinados y otros, tal vez más numerosos, cooptados. Por supuesto subsistieron algunos ex comunistas respetables.
En las mismas décadas de los 70, la eliminación y la cooptación pusieron también en crisis a las guerrillas de presión social y negociación social, como la de Genaro Vázquez, quien fue asesinado al no transformar la negociación social en negociación personal. Después de los años 60, en los movimientos rebeldes armados proliferó la idea de una revolución del nuevo tipo, que desde los años 60 luchaba por la toma del poder como objetivo estratégico. En todo caso, los sucesivos gobiernos priístas, mediante la represión y la cooptación, habían controlado y siguieron controlando las "insurrecciones" de mineros, ferrocarrileros, trabajadores de la construcción... al mismo tiempo que fortalecían el sindicalismo oficial y rehacían las políticas sociales, culturales, económicas y financieras que, entre incontables dificultades, contradicciones y debilitamientos trataban de mantener como política de un Estado social y nacional cuyas fuerzas e integrantes se aburguesaban cada vez más, no sólo en el terreno económico-social, sino en el terreno ideológico, político y militar.
La crisis del "Estado social" comprendió incluso a muchos de los grupos opositores más radicales, y derivó en el florecimiento de un conformismo jocoso y costoso, de una negociación lucrativa y entreguista, de un escepticismo racionalizador y un cinismo retador y prepotente. Una nueva cultura individualista, "realista, corpo- rativa", se extendió por todas partes, en un proceso de "percolación", parecido al de las pandemias que pasan de mostrar síntomas aislados a extenderse en regiones enteras del organismo enfermo, quedando inmunes sólo unos cuantos grupos e individuos.
Posponer el diluvio
La historia de hoy puede resumirse en la de una ocupación integral del Estado y la nación. La privatización es el nuevo nombre de la ocupación. Con la creciente deuda externa las grandes empresas consolidaron el triunfo que habían alcanzado al impedir la reforma fiscal que las afectaba; el gobierno en turno logró mantener ciertas políticas sociales que aseguraban su estabilidad. Se fue acostumbrando a una lógica política de "posponer el diluvio". Hizo concesiones a futuro con tal de resolver problemas inmediatos. La deuda externa no dejó de incrementarse. Con ella, los acreedores lograron influir más y más en el presupuesto de ingresos y egresos del país. Todo se hizo como si estuviera premeditado. Entre negociaciones de cúpula, los prestamistas pedían un poco menos de lo que pedirían después.
Con la pérdida de la política económica no sólo vino una merma del poder del presidente y el Congreso, sino la pérdida de autonomía del gobierno en la política monetaria: el Banco Central pasó a ser dirigido por un funcionario que desde entonces es designado por el Banco Mundial, por supuesto en formas mediadas y encubiertas.
La posibilidad de apoyar a los exportadores con devaluaciones de la moneda, o la de apoyar a los patrones con disminuciones al salario real, mediante la congelación de salarios y aumento de los precios, ya sólo fue un privilegio de las grandes fuerzas financieras y patronales y monopólicas predominantemente extranjeras.
La ocupación como privatización fue legitimada por los economistas neoliberales que pretendían representar "la última palabra de la ciencia", costumbre que les es característica desde Adam Smith y que ellos cultivan, aunque sin la misma franqueza, pues no dicen, como aquél, que la liberalización de los mercados favorece siempre a los países más industrializados y poderosos en detrimento de los más débiles, y a las empresas más fuertes a costa de las más débiles.
La ocupación integral no descuidó el terreno militar: incrementó la formación de cuadros en las escuelas del imperio e "internalizó" un nuevo concepto de la guerra en que el militar deje de sentirse defensor de la patria frente a los enemigos extranjeros, y se prepare para luchar contra su propio pueblo y contra los grupos criminalizados por el gobierno en turno, preparación que lo lleva a participar hoy en la guerra de competencia por el narcotráfico, y a intimidar, acosar y vejar a pueblos indios potencialmente despojables y desechables, que ocupan territorios ricos en recursos naturales de los que las compañías sueñan con apoderarse.
En el campo de la educación y la cultura, la ocupación tuvo importantes triunfos en la enseñanza primaria y secundaria, con reformas a los planes de estudio que con el pretexto de dar más importancia a las ciencias no enseñan ni las ciencias ni las humanidades, y hacen olvidar la historia de México y el mundo. El manejo del presupuesto de egresos tendió a disminuir los recursos humanos para la formación de técnicos de alto nivel en la agricultura, los energéticos, las comunicaciones y transportes, la industria y los servicios. Después trató de privatizar del todo a la educación superior y se enfrentó a una heroica resistencia que encabezaron los estudiantes de la UNAM hasta detener el golpe. No por eso cejaron los privatizadores. Sus "expertos" de Estados Unidos y Europa siguieron proponiendo como lo más moderno una educación de pocos, para pocos y con pocos, la más "funcional" según ellos, y sí lo era para el país que tenían en mientes, un país carente de mercado de trabajo para los egresados de las escuelas profesionales -médicos, ingenieros agrícolas, petroleros y civiles, economistas, abogados, etcétera- en un país al que pensaban quitarle y le estaban quitando y debilitando su seguridad social, sus empresas públicas, sus actividades culturales para los pueblos.
La demanda de privatización y de educación elitista no quería sólo ajustar la oferta a la demanda de empleos "innecesarios". También buscaba la clausura institucional de la universidad mexicana -y latinoamericana- esa casa que difunde la razón, el derecho, la historia, el pensamiento crítico, es decir, todo aquello que causa terror a quienes no tienen la razón ni el derecho y que recientemente han calificado a la universidad de vivero de terroristas.
La ocupación integral neoliberal de los centros educativos logró de todos modos obtener importantes triunfos. Hoy se encuentran sin universidad y sin empleo una inmensa cantidad de jóvenes, al tiempo que baja la escolarización y suben los niveles de analfabetismo e ignorancia.
Se trata de una eficiente política para el subdesarrollo por la que sus artífices son "evaluados" como sobresalientes.
En las luchas por la cultura, la ocupación neoliberal logró un triunfo increíble cuando el Poder Legislativo privatizó las funciones públicas de la televisión y de los medios de comunicación de masas, lo que permitió a los ocupantes quedarse con la política de los "conocimientos prohibidos". Del "lenguaje políticamente correcto" y de una "realidad virtual" unánimemente difundida como imperante espejismo de oasis sin agua, y de un México feliz habitado por débiles mentales y gobernado por personas realmente serias y respetables que son objeto de infundios lanzados por ambiciosos corrompidos -como los de "La consulta"- y por alborotadores que arman escándalos en lugar de ponerse a trabajar.
La ocupación integral también logró combinar la cultura autoritaria y corrompida de las oligarquías republicanas con la cada vez más influyente de los encomenderos y de las oligarquías mentalmente colonizadas por la España de Carlos V y por la "anglo" neoconservadora, que maltratan el idioma español queriéndolo hablar como los españoles o como si fueran estadunidenses.
En el terreno de la política y la sociedad, de las finanzas y la economía, la ocupación neoliberal logró privatizar al Estado mismo a niveles sin precedente. En México, como en otros países del mundo, se impuso la cultura del "mentiroso en palacio", y de "la hipócrita Albión", expresadas por los nuevos "señoritos" posfranquistas y por los voceros de Washington, las mafias de Wall Street y los rancheros de Texas o California.
A esas herencias enajenadas se añadió la cultura de la trampa de los caciques nacionales, blancos y mestizos, que se juntó a la cultura de la trampa de los gángsters electorales de Florida, y de otros estados del "vecino país del norte". La representación de la "representación democrática" puso en escena falsas discusiones legislativas que pretenden deliberar con toda libertad un proyecto que aprueban en lo fundamental, por el que venden su voto u obedecen a la superioridad.
La ocupación más fondo se da en la separación creciente entre "el México formal" y "el México real" con métodos inusualmente legitimados de violar las formas en el momento mismo de aplicarlas. Así ha aparecido un nuevo tipo de golpes de Estado que ocurren a la hora de las elecciones y no después, o el asesinato de numerosos periodistas combinado con el respeto de la libertad de crítica y expresión, o las reformas de hecho a la Constitución sin que se hayan reformado los preceptos correspondientes (por ejemplo a Petróleos Mexicanos), combinaciones difíciles de explicar hasta para muchos "entendidos", cuando no se advierte que las leyes no se usan para regular, sino para legitimar o criminalizar.
La ocupación privatizadora ha logrado separar como nunca a "la clase política" de sus "bases sociales" con lo que debilita a aquélla y éstas, y deja que todas se desmoralicen en medio de una crisis moral e ideológica insuperable mientras sus víctimas no piensen construir otro mundo alternativo y las organizaciones necesarias para alcanzarlo. Mientras tanto, la manera en que "la clase política" (o una parte de ella) entiende "lo político" consiste en someterse más y más a los ocupantes con una opción: el servilismo o el arreglo en "lo oscurito".
Ciertamente en todo este terreno la responsabilidad de las fuerzas independientes o alternativas es muy grande y difícil de asumir, pues enfrentan una separación estructural entre los pueblos y trabajadores pobres, no organizados ni con derecho a organizarse y negociar (por un lado), y los trabajadores que gozan más o menos de esos derechos, aunque las organizaciones y negociaciones sean en circunstancias cada vez más adversas, dadas las políticas neoliberales que amplían el campo de "lo no negociable".
La separación social, cultural, política e ideológica entre los pueblos y trabajadores excluidos y los organizados plantea la necesidad de tender puentes, sobre todo en las luchas cruciales por objetivos que son a la vez inmediatos y de largo plazo.
El respeto a la autonomía de quienes juntos den una misma batalla será tan necesario como la conjunción de sus fuerzas. En la unión por metas concretas con autonomía de los participantes se encuentra el último recurso de que dispone México para no entrar en una situación caótica en que a la ocupación del país mediante la privatización de sus bienes y recursos se añada la privatización mediante la intervención militar de "la comunidad internacional" encabezada por Estados Unidos.
La ocupación privatizadora y neoliberal de México ya es colosal. Además del dominio de la política crediticia y monetaria, de las finanzas públicas y de los medios de comunicación de masas, el proceso de ocupación integral abarca la privatización de correos, carreteras, puertos y aeropuertos, líneas aéreas y comunicaciones telefónicas, grandes diarios y fuentes de información, tierras fronterizas y playas, y territorios en que reinan las compañías herederas de Mamita Unay.
El nuevo tipo de megaempresas dispone en cada una, de toda la cadena que le permite dominar a los mercados. Cada una posee sus propias fuentes de financiamiento, de tecnología y producción, de comunicación, de transporte y almacenamiento, de distribución al mayoreo y al menudeo, de insumo y seguridad, todo a cargo de sus sucursales, de pequeñas y medianas empresas subcontratadas, y de tendajones y vendedores ambulantes.
Es más, al refuncionalizar a los estados y a los sistemas políticos, las megaempresas logran convenios y contratos, concesiones, exenciones, difericiones y cancelaciones de pagos billonarios, así como leyes, decretos y acuerdos que les son altamente favorables.
Desde el TLC hasta hoy, las megaempresas se han ido apoderando de más y más territorios y tierras, y de los mercados nacionales y regionales de todo el país. México depende de las megaempresas y sus gobiernos, entre los cuales está incluido cada vez más "el nuestro". Hoy dominan el mercado del dinero, del crédito, de los granos y de la fuerza de trabajo.
Conocedoras de sus triunfos, las megaempresas y los complejos militares empresariales están conscientes también del creciente descontento que generan entre desempleados, desplazados y los despojados de tierras y trabajo, educación y seguridad, y hasta de medicinas y alimentos.
Las megaempresas tienen una clara idea de los peligros que las amenazan en el futuro inmediato y están preparadas para enfrentarlos. Ya pueden sus voceros anunciar que México será la cuarta potencia mundial en pocos años -como afirmó Calderón recientemente- o que "el peligro de la crisis está bajo control", y otras linduras; pero a las predicciones y "simulaciones de futuros" de los expertos neoliberales mexicanos se añade una predicción real, concreta: un muro gigantesco que separa a todo México de Estados Unidos y Canadá.
El inmenso muro da clara idea del futuro que nos aguarda de continuar el camino que hemos seguido en los pasados 30 años. Sin querer, "Norteamérica" nos amenaza y nos junta con América Latina e Indoamérica, con sus pueblos y trabajadores. Con su Gran Muro como señal que hasta los ciegos ven, nos invita a no caer en el grave error de una Palestina invadida y un terrorismo de la resistencia, sino a fortalecer la estrategia de organización y lucha pacífica que la inmensa mayoría del pueblo y los trabajadores de México insistentemente buscan, y que los propios grupos de defensa armada de las poblaciones están de acuerdo en sostener en todo lo que se pueda y mientras se pueda, incluyendo siempre en su más profunda cultura rebelde el rechazo a los actos terroristas como actos crueles que hieren y matan a personas inocentes.
Organizar y concientizar en cambio a la inmensa mayoría de la población con redes presenciales y a distancia que defiendan sus intereses inmediatos y pongan las bases de un mundo necesario y posible es el camino de la solución para que construyamos con otros "condenados de la Tierra", "otra democracia, otra liberación y otro socialismo", todos dentro del pluralismo ideológico y religioso con espacios laicos que ya hemos hecho nuestros, y teniendo como fuerza principal de apoyo y decisión a los "pobres de la Tierra".
Hoy todo voto contra cualquier proyecto de privatización del petróleo de PRI y PAN o sus derivados será un voto por el camino menos doloroso de la historia de México. Es posible que de triunfar el no, Estados Unidos y sus aliados europeos pretendan quitarnos el petróleo, y lo que no han ocupado aún, quieran quitárnoslo con una de esas guerras "humanitarias" que organizan en sus luchas depredadoras por la libertad de mercados y la democracia que no practican, y contra el terrorismo en que son expertos.
A los intervencionistas habremos de contestarles con el presidente católico Benito Juárez: "Que los enemigos nos venzan y nos roben, si tal es nuestro destino: pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándoles voluntariamente lo que nos exigen por la fuerza". Y después recordaremos a los poetas que dijeron: "Hay en los hombres un infatigable depósito de energía moral, que les permite ser incesantemente rebeldes". O lo que nos dijeron algunos zapatistas: "Para resistir, luchar y crear se necesitan tres cosas: perder el miedo, tener esperanza y hacer fiesta. Y todo sin perder la dignidad y la firmeza".
* Doctor en sociología. Ex director Del Centro de Investigaciones Interdisciplinares en Ciencias y Humanidades (UNAM). Es profesor en la Universidad de México
martes, 22 de julio de 2008
En defensa de PEMEX ¡¡ NO A LA PRIVATIZACIÓN !!
En defensa de PEMEXhttp://militante.org/node/302
La consulta petrolera debe servir para que nuestra voz se escuche, ¡¡¡la huelga general para hacer que se respete!!!
Tras una fuerte oposición de las fracciones panistas y priístas de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México tratando de evitar que el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) colabore organizando e impulsando la consulta ciudadana (referendo) a la que convocó el gobierno capitalino del PRD con la intención de que los habitantes de esta ciudad puedan exponer su opinión sobre la pretensión de privatización de Pemex.
Dicha institución presentó públicamente este 15 de julio pasado las dos preguntas que empleará para ese objetivo. Una de ellas se formula de este modo: "Actualmente la explotación, transporte, distribución y refinación de los hidrocarburos son actividades exclusivas del gobierno. ¿Está de acuerdo o no que en esas actividades puedan ahora participar empresas privadas?". Y la segunda así: "En general, ¿está de acuerdo o no con que se aprueben las iniciativas relativas a la reforma energética que se debaten actualmente en el Congreso de la Unión?".
Esta consulta, la cual se desarrollará de manera escalonada en todo el país, iniciando en el DF y otros estados el 27 de julio para cubrir las entidades restantes los días 10 y 24 de agosto, forma parte de la estrategia del movimiento en defensa del petróleo encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Confiando en que la mayoría de la población rechaza el intento privatizador del petróleo, AMLO y el resto de los dirigentes pondrán toda la carne al asador para que la negativa de millones de personas se escuche muy alto, transformando el resultado de la consulta en un peso político que termine por obligar a Calderón a desistir de sus planes.
En lo que va de esta lucha, con plazas llenas desde marzo a la fecha, las masas han demostrado con creces su deseo por impedir que el petróleo mexicano termine en manos de los capitalistas. Las masas en las calles impidieron que la iniciativa de Calderón fuera aprobada en las cámaras, en marzo pasado, vía Fast Track, y además obligaron a las fracciones parlamentarias del PAN y del PRI en el senado y en la cámara federal a aceptar la propuesta del Frente Amplio Progresista (FAP: PRD-PT-Convergencia) para que no se debatiera en las cámaras la propuesta de Calderón sin que primero hubiera un amplio debate en el que intervinieran además de las diferentes fuerzas políticas, una larga lista de especialistas de diferentes áreas para que expusieran su punto de vista sobre la constitucionalidad o no de la contrarreforma, respecto a la necesidad o no de la participación del sector privado en el petróleo, así como el rumbo que se tiene que tomar para sacar adelante a Pemex, etcétera.
Es cierto que en todo ello jugó un papel relevante la toma de las tribunas parlamentarias (huelga legislativa) por varios días de parte de los diputados y senadores del FAP, pero es necesario admitir que sin las masas en las calles, difícilmente se habría logrado esa clase de resultados.Ahora la tarea consiste en hacer que ese deseo de millones de trabajadores y campesinos para impedir la privatización del petróleo se manifieste de manera abrumadora en la consulta que arranca el 27 de julio. Pero esto es sólo la primera parte de la tarea, la segunda consiste en hacer que se respete la opinión de los millones que se oponen a la política de privatizadora de Calderón.
Hacer énfasis en esta segunda cuestión tiene que ver con el hecho de que legalmente no existe nada que obligue a Calderón o a los legisladores a tomar en cuenta el resultado de la consulta ciudadana. Lo otro por recordar es que la elección del domingo 2 de julio del 2006, además de haber sido una contienda por la presidencia de la república, también fue por la vía de los hechos una consulta ciudadana o referendo sobre la política que han impulsado por casi tres décadas los gobiernos del PRI y del PAN. Así pues, de acuerdo a los resultados reales de dichas elecciones, que fueron a favor de AMLO, esa política, la cual ha sido heredada como papel calca por Calderón, fue reprobada y rechazada por la mayoría de este país. Con su voto en las pasadas elecciones presidenciales, la mayoría de trabajadores y pobres expresaron su rechazo a continuar por el camino de las privatizaciones. Sin embargo, vía fraude electoral y la imposición de Calderón, la voz de la mayoría no fue escuchada.
Debemos aprender del pasado e impedir nuevamente ser presas de las mismas maniobras del gobierno y la burguesía. Si nuestro rechazo a la privatización petrolera expresado por medio de la consulta no va acompañado de acciones de masas contundentes, nuevamente nuestra voz no será escuchada tal como sucedió en las elecciones presidenciales pasadas. Por ello la consulta nos debe servir para que se escuche nuestra voz muy fuerte y la huelga general para hacer que esta se respete.
No hay otro camino, quien piense que el resultado de la consulta por sí solo será suficiente para hacer que Calderón desista, está equivocado. También se equivoca el que opina que se puede lograr algo con negociaciones con las direcciones del PRI y del PAN, como lo pretende hacer el ala de derechas del PRD encabezada por Jesús Ortega y Ruth Zavaleta por medio de su sirviente Guadalupe Acosta, el cual se encuentra provisionalmente al frente de este partido.
La cuestión de la privatización del petróleo mexicano es un asunto muy serio, además de prioritario, para Calderón, la burguesía y las trasnacionales. En ella están de por medio jugosos negocios que se han tenido que posponer por bastantes años ante los reiterados fracasos de los gobiernos del PRI y el de Fox por llevar las privatizaciones hasta sus últimas consecuencias, alcanzando al sector energético. Pero también, incluso, está de por medio la política de seguridad nacional del imperialismo yanqui el cual, desesperado ante la enorme inestabilidad de Oriente Medio y las reiteradas hostilidades con la revolución venezolana y el gobierno de Hugo Chávez, está desesperado por lograr una fuente segura de petróleo. Se trata pues de una problemática bastante compleja y sobre la cual se necesitará algo más, pero mucho más, si es que realmente queremos obligar a Calderón y al imperialismo a renunciar a sus planes sobre el petróleo mexicano.
La historia demuestra que la burguesía da marcha atrás sólo bajo la condición de que sienta miedo de que puede perder todo. Así, dado que la lucha por la defensa de Pemex está a punto de entrar a una etapa decisiva, es momento de retomar de manera urgente la táctica en defensa de Pemex definida por AMLO en el mitin de masas del Zócalo capitalino realizado el 18 de marzo, consistente en lanzar un "cerco ciudadano" en aeropuertos, carreteras, instalaciones estratégicas de Petróleos Mexicanos y en la cámaras del Congreso de la Unión. Y, si tras estas medidas Calderón aun sostiene su posición, pasar a la huelga general.
Insistimos, para Calderón la privatización del petróleo no es un juego y para frenarlo se necesitarán acciones de masas por mucho superiores a las realizadas hasta el momento. Por ello se tiene que pasar a la huelga general, pero a la consigna de la defensa de Pemex se le debe sumar la de derrocar a Calderón. El espurio debe ser echado del poder porque su política, así como sería en caso de que los priístas estuvieran en el gobierno, siempre será la de privilegiar a los empresarios y banqueros a costa de hundir más en la pobreza a los trabajadores y sus familias.
Es por ello que la lucha por la defensa de Pemex debe ser al mismo tiempo la lucha por mejores salarios, contra la carestía de la vida, por empleos dignos y estables, por el derecho a la salud y a la educación, etcétera. Por esto también resulta doblemente trascendente la participación de los sindicatos en esta lucha, integrando sus propias demandas. Los sindicatos deben convocar y organizar, junto con AMLO y la CND, la huelga general.El gobierno de Calderón es débil y está dividido, además las complicaciones con sus aliados naturales, los priístas, cada vez son mayores. Así lo demuestra la destitución de Santiago Creel, antes al frente de la bancada de los panistas en el senado; de ello también hablan las confrontaciones con el anterior presidente nacional del PAN, Manuel Espino; y así lo demuestran los ataques constantes del titular de la policía política (Cisen) contra los legisladores priístas, en especial contra el senador Manlio Fabio Beltrones, acusándolos de tener nexos con el narco. Sólo falta un buen empujón, que vendría de una huelga general, para que se caiga la iniciativa privatizadora como un castillo de naipes.
Para ellos, la privatización del petróleo significan más riquezas, para nosotros dicha medida sólo se traducirá en más miseria y, en palabras de Lenin, más horror sin fin. El capitalismo no nos puede ofrecer otra cosa, por ello la defensa de nuestros intereses pasa por derrocar al Estado burgués, en estos momentos representado por Calderón, e instaurar una democracia obrera para expropiar a los burgueses y poner los principales medios de vida bajo el control y al servicio de la clase trabajadora.
Defendamos a Pemex y luchemos por el socialismo.
La consulta petrolera debe servir para que nuestra voz se escuche, ¡¡¡la huelga general para hacer que se respete!!!
Tras una fuerte oposición de las fracciones panistas y priístas de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México tratando de evitar que el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) colabore organizando e impulsando la consulta ciudadana (referendo) a la que convocó el gobierno capitalino del PRD con la intención de que los habitantes de esta ciudad puedan exponer su opinión sobre la pretensión de privatización de Pemex.
Dicha institución presentó públicamente este 15 de julio pasado las dos preguntas que empleará para ese objetivo. Una de ellas se formula de este modo: "Actualmente la explotación, transporte, distribución y refinación de los hidrocarburos son actividades exclusivas del gobierno. ¿Está de acuerdo o no que en esas actividades puedan ahora participar empresas privadas?". Y la segunda así: "En general, ¿está de acuerdo o no con que se aprueben las iniciativas relativas a la reforma energética que se debaten actualmente en el Congreso de la Unión?".
Esta consulta, la cual se desarrollará de manera escalonada en todo el país, iniciando en el DF y otros estados el 27 de julio para cubrir las entidades restantes los días 10 y 24 de agosto, forma parte de la estrategia del movimiento en defensa del petróleo encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Confiando en que la mayoría de la población rechaza el intento privatizador del petróleo, AMLO y el resto de los dirigentes pondrán toda la carne al asador para que la negativa de millones de personas se escuche muy alto, transformando el resultado de la consulta en un peso político que termine por obligar a Calderón a desistir de sus planes.
En lo que va de esta lucha, con plazas llenas desde marzo a la fecha, las masas han demostrado con creces su deseo por impedir que el petróleo mexicano termine en manos de los capitalistas. Las masas en las calles impidieron que la iniciativa de Calderón fuera aprobada en las cámaras, en marzo pasado, vía Fast Track, y además obligaron a las fracciones parlamentarias del PAN y del PRI en el senado y en la cámara federal a aceptar la propuesta del Frente Amplio Progresista (FAP: PRD-PT-Convergencia) para que no se debatiera en las cámaras la propuesta de Calderón sin que primero hubiera un amplio debate en el que intervinieran además de las diferentes fuerzas políticas, una larga lista de especialistas de diferentes áreas para que expusieran su punto de vista sobre la constitucionalidad o no de la contrarreforma, respecto a la necesidad o no de la participación del sector privado en el petróleo, así como el rumbo que se tiene que tomar para sacar adelante a Pemex, etcétera.
Es cierto que en todo ello jugó un papel relevante la toma de las tribunas parlamentarias (huelga legislativa) por varios días de parte de los diputados y senadores del FAP, pero es necesario admitir que sin las masas en las calles, difícilmente se habría logrado esa clase de resultados.Ahora la tarea consiste en hacer que ese deseo de millones de trabajadores y campesinos para impedir la privatización del petróleo se manifieste de manera abrumadora en la consulta que arranca el 27 de julio. Pero esto es sólo la primera parte de la tarea, la segunda consiste en hacer que se respete la opinión de los millones que se oponen a la política de privatizadora de Calderón.
Hacer énfasis en esta segunda cuestión tiene que ver con el hecho de que legalmente no existe nada que obligue a Calderón o a los legisladores a tomar en cuenta el resultado de la consulta ciudadana. Lo otro por recordar es que la elección del domingo 2 de julio del 2006, además de haber sido una contienda por la presidencia de la república, también fue por la vía de los hechos una consulta ciudadana o referendo sobre la política que han impulsado por casi tres décadas los gobiernos del PRI y del PAN. Así pues, de acuerdo a los resultados reales de dichas elecciones, que fueron a favor de AMLO, esa política, la cual ha sido heredada como papel calca por Calderón, fue reprobada y rechazada por la mayoría de este país. Con su voto en las pasadas elecciones presidenciales, la mayoría de trabajadores y pobres expresaron su rechazo a continuar por el camino de las privatizaciones. Sin embargo, vía fraude electoral y la imposición de Calderón, la voz de la mayoría no fue escuchada.
Debemos aprender del pasado e impedir nuevamente ser presas de las mismas maniobras del gobierno y la burguesía. Si nuestro rechazo a la privatización petrolera expresado por medio de la consulta no va acompañado de acciones de masas contundentes, nuevamente nuestra voz no será escuchada tal como sucedió en las elecciones presidenciales pasadas. Por ello la consulta nos debe servir para que se escuche nuestra voz muy fuerte y la huelga general para hacer que esta se respete.
No hay otro camino, quien piense que el resultado de la consulta por sí solo será suficiente para hacer que Calderón desista, está equivocado. También se equivoca el que opina que se puede lograr algo con negociaciones con las direcciones del PRI y del PAN, como lo pretende hacer el ala de derechas del PRD encabezada por Jesús Ortega y Ruth Zavaleta por medio de su sirviente Guadalupe Acosta, el cual se encuentra provisionalmente al frente de este partido.
La cuestión de la privatización del petróleo mexicano es un asunto muy serio, además de prioritario, para Calderón, la burguesía y las trasnacionales. En ella están de por medio jugosos negocios que se han tenido que posponer por bastantes años ante los reiterados fracasos de los gobiernos del PRI y el de Fox por llevar las privatizaciones hasta sus últimas consecuencias, alcanzando al sector energético. Pero también, incluso, está de por medio la política de seguridad nacional del imperialismo yanqui el cual, desesperado ante la enorme inestabilidad de Oriente Medio y las reiteradas hostilidades con la revolución venezolana y el gobierno de Hugo Chávez, está desesperado por lograr una fuente segura de petróleo. Se trata pues de una problemática bastante compleja y sobre la cual se necesitará algo más, pero mucho más, si es que realmente queremos obligar a Calderón y al imperialismo a renunciar a sus planes sobre el petróleo mexicano.
La historia demuestra que la burguesía da marcha atrás sólo bajo la condición de que sienta miedo de que puede perder todo. Así, dado que la lucha por la defensa de Pemex está a punto de entrar a una etapa decisiva, es momento de retomar de manera urgente la táctica en defensa de Pemex definida por AMLO en el mitin de masas del Zócalo capitalino realizado el 18 de marzo, consistente en lanzar un "cerco ciudadano" en aeropuertos, carreteras, instalaciones estratégicas de Petróleos Mexicanos y en la cámaras del Congreso de la Unión. Y, si tras estas medidas Calderón aun sostiene su posición, pasar a la huelga general.
Insistimos, para Calderón la privatización del petróleo no es un juego y para frenarlo se necesitarán acciones de masas por mucho superiores a las realizadas hasta el momento. Por ello se tiene que pasar a la huelga general, pero a la consigna de la defensa de Pemex se le debe sumar la de derrocar a Calderón. El espurio debe ser echado del poder porque su política, así como sería en caso de que los priístas estuvieran en el gobierno, siempre será la de privilegiar a los empresarios y banqueros a costa de hundir más en la pobreza a los trabajadores y sus familias.
Es por ello que la lucha por la defensa de Pemex debe ser al mismo tiempo la lucha por mejores salarios, contra la carestía de la vida, por empleos dignos y estables, por el derecho a la salud y a la educación, etcétera. Por esto también resulta doblemente trascendente la participación de los sindicatos en esta lucha, integrando sus propias demandas. Los sindicatos deben convocar y organizar, junto con AMLO y la CND, la huelga general.El gobierno de Calderón es débil y está dividido, además las complicaciones con sus aliados naturales, los priístas, cada vez son mayores. Así lo demuestra la destitución de Santiago Creel, antes al frente de la bancada de los panistas en el senado; de ello también hablan las confrontaciones con el anterior presidente nacional del PAN, Manuel Espino; y así lo demuestran los ataques constantes del titular de la policía política (Cisen) contra los legisladores priístas, en especial contra el senador Manlio Fabio Beltrones, acusándolos de tener nexos con el narco. Sólo falta un buen empujón, que vendría de una huelga general, para que se caiga la iniciativa privatizadora como un castillo de naipes.
Para ellos, la privatización del petróleo significan más riquezas, para nosotros dicha medida sólo se traducirá en más miseria y, en palabras de Lenin, más horror sin fin. El capitalismo no nos puede ofrecer otra cosa, por ello la defensa de nuestros intereses pasa por derrocar al Estado burgués, en estos momentos representado por Calderón, e instaurar una democracia obrera para expropiar a los burgueses y poner los principales medios de vida bajo el control y al servicio de la clase trabajadora.
Defendamos a Pemex y luchemos por el socialismo.
miércoles, 9 de abril de 2008
La resistencia civil antiprivatización debe buscar alianzas con indígenas y campesinos
La resistencia civil antiprivatización debe buscar alianzas con indígenas y campesinos
Pedro Echeverría V.
Rebelión
Para las brigadas de mujeres en resistencia civil
1. En esta semana la alianza PAN/PRI buscará aprobar en el Congreso leyes para privatizar el petróleo; además se recordará el 89 aniversario del asesinato de Emiliano Zapata y, al parecer, también visitará México el presidente Rafael Correa de Ecuador. Es una oportunidad para reflexionar acerca de lo que pasa en el campo mexicano, sobre todo porque después de varias manifestaciones campesinas en las calles para exigir la revisión del Tratado de Libre Comercio, los campesinos por segunda ocasión regresaron a sus pueblos con las manos casi vacías, pero sobre todo más desanimados porque al parecer su fuerza es cada vez menor. ¿Pero es que en alguna ocasión los indígenas y campesinos mexicanos (como organización independiente) han puesto en peligro el poder de la burguesía gobernante? Estoy enterado de combativas y bellas batallas contra el poder capitalista en Ecuador, Bolivia, Perú; en México de muy pocas y muy débiles.
2. El movimiento de resistencia civil contra la privatización del petróleo, encabezado por López Obrador y ubicado esencialmente en la Ciudad de México, no parece agrupar a masas campesinas o indígenas. Incluso en los estados de la República está organizado alrededor de las clases medias urbanas, como si esos sectores del campo no supieran (por falta de información) que también serán afectados en su economía y su vida con esas políticas de privatización. La realidad es que los campesinos siguen cargando con una gran ignorancia (profundizada por sus líderes) acerca de los problemas que más les afectan en el país. Da la impresión de que el discurso de la iglesia, en el sentido de que “la felicidad no hay que buscarla en la tierra y sino en el más allá” sigue predominante en la mente de las masas campesinas e indígenas. Incluso los pocos movimientos parecen muy controlados y con objetivos muy inmediatos y limitados. Los trabajadores del campo siguen al margen de las grandes luchas sociales.
3. Lo que ha sucedido es que todos los movimientos sociales y políticos tienden a concentrarse en grandes urbes porque en ellas se concentran también los medios de información, las universidades y los activistas. Parece haber un gran divorcio o una distancia enorme entre las necesidades campesinas y los requerimientos de los activistas políticos de los sectores urbanos. Mientras los trabajadores del campo sólo se dan cuenta de sus problemas más inmediatos (los que les afectan de manera directa) entre los luchadores urbanos se plantean muchos más asuntos y se descubren las relaciones que se dan entre un problema y otro. Por eso en el movimiento de resistencia civil (de ciudad) no hay campesinos e indígenas. Otra cosa sería si organizaciones independientes del campo (EZLN, “El Campo no aguanta más” o “sin maíz no hay país”)
realizaran acciones en defensa del petróleo en los lugares donde están ubicadas.
4. De los campesinos e indígenas mexicanos hay registros de levantamientos notables en la época colonial y en el siglo XIX, pero al parecer fueron movimientos aislados y espontáneos que fueron aplastados cortando cualquier continuidad. Por otro lado, puede verse que las luchas de ese sector económicamente pobre y miserable, han sido controladas por políticos al servicio del poder. Tanto en las luchas de Independencia, como la época de la Reforma y la Revolución Mexicana, lo indígenas y campesinos sólo fueron fuerza de apoyo de corrientes políticas. Todas las batallas han contado con masas de trabajadores del campo, muchas de ellas lograron con la fuerza del sector agrario hacer triunfar los movimientos para luego ser abandonados a su suerte. Como en la Revolución Mexicana lograron que se aprobaran leyes a su favor, aunque fueron tan limitadas que sólo quedaron escritas en el papel.
5. Como ideal el movimiento indígena/campesino que más trascendió fue el que Zapata encabezó desde 1909 hasta que fue asesinado, diez años después, aquel 10 de abril. Fue un movimiento con grandes ideales comunitarios y libertarios que trascendieron en la República, pero respaldado por miles de campesinos limitados en el estado de Morelos y pequeñas áreas del Estado de México, DF, Guerrero y Puebla. Los campesinos de otros estados y regiones ignoraron en su tiempo el zapatismo y los que se enteraron de él sólo escucharon calumnias creadas por el gobierno y las clases poderosas. Quizá el momento más alto fue cuando los ejércitos campesinos e indígenas de villistas y zapatistas llegaron a la ciudad de México, se reunieron en Xochimilco el 4 de diciembre de 1914 y dos días después presenciaron el desfile de sus ejércitos desde Palacio Nacional. Pero hasta ahí: la burguesía, encabezada por Carranza a los pocos meses controló la situación.
6. Desde entonces la clase gobernante controló a los campesinos y de paso a los indígenas, por medio de sus partidos, entre ellos el partido oficial (PNR/PRM/PRI) y su sector campesino que desde los años treinta se conoció como Confederación Nacional Campesina.(CNC) y desde los sesenta por una decena de pequeñas organizaciones semejantes a la CNC. Estas organizaciones siempre recibieron del gobierno la cuota de diputaciones, senadurías y gubernaturas “campesinas”. Otra vez, la dictadura de un partido, durante 70 años, impidió el desarrollo independiente de la población, en particular de los campesinos. Obvio esta dictadura de partido no impidió algunas manifestaciones campesinas independientes pero muy débiles, ni tampoco que los campesinos fueran usados por grupos políticos del partido en el poder para dirimir problemas con otros grupos. Ha sido realmente penoso ese papel, pero ni modo.
7. Los campesinos, al parecer, casi han desaparecido en algunos países. En EEUU sólo se emplea 2%; Japón, 5%; Francia, 2%; Alemania, 2%; España, 5%., que son naciones donde el brutal capitalismo explota trabajo de millones de migrantes, al mismo tiempo que usa tecnología que sustituye y desemplea trabajo humano. En México casi el 25 por ciento vive en el campo y en otros países de América Latina suele llegar a un 37 por ciento como promedio. Mientras en los países desarrollados los campesinos son granjeros y empresarios que explotan trabajo migrante, en México los campesinos sufren miseria y hambre por falta de tierras, inversiones, tecnología, créditos, etcétera; sobre todo por la presencia de un mercado capitalista que compra al campo con precios de hambre para posteriormente incrementar su capital vendiendo a precios inalcanzables para los mismo campesinos y pobres de la ciudad.
8. La visita que realizará el presidente ecuatoriano Rafael Correa a México será importante. No se qué pudiera haber de común entre Correa y el gobierno ilegítimo de Calderón. Aunque Correa aún no adopta posiciones socialistas y radicales como las que Chávez, parece mantener una buena relación con el movimiento indígena de su país. Por el contrario Calderón, como presidente usurpador y de derecha, mantiene una posición anti indígena y anti campesina. ¿Por qué se habrá concertado esa visita de Correa a un representante del gobierno de Bush, tal como lo ha demostrado Calderón hasta la saciedad? De todas maneras hay que seguir observando y reflexionando acerca del papel de los trabajadores del campo en la etapa actual. Espero que las acciones de resistencia contra la privatización se fortalezcan con la participación campesina, sobre todo aprovechando las acciones que se realizarán por el aniversario 89 del asesinato del caudillo morelense.
Pedro Echeverría V.
Rebelión
Para las brigadas de mujeres en resistencia civil
1. En esta semana la alianza PAN/PRI buscará aprobar en el Congreso leyes para privatizar el petróleo; además se recordará el 89 aniversario del asesinato de Emiliano Zapata y, al parecer, también visitará México el presidente Rafael Correa de Ecuador. Es una oportunidad para reflexionar acerca de lo que pasa en el campo mexicano, sobre todo porque después de varias manifestaciones campesinas en las calles para exigir la revisión del Tratado de Libre Comercio, los campesinos por segunda ocasión regresaron a sus pueblos con las manos casi vacías, pero sobre todo más desanimados porque al parecer su fuerza es cada vez menor. ¿Pero es que en alguna ocasión los indígenas y campesinos mexicanos (como organización independiente) han puesto en peligro el poder de la burguesía gobernante? Estoy enterado de combativas y bellas batallas contra el poder capitalista en Ecuador, Bolivia, Perú; en México de muy pocas y muy débiles.
2. El movimiento de resistencia civil contra la privatización del petróleo, encabezado por López Obrador y ubicado esencialmente en la Ciudad de México, no parece agrupar a masas campesinas o indígenas. Incluso en los estados de la República está organizado alrededor de las clases medias urbanas, como si esos sectores del campo no supieran (por falta de información) que también serán afectados en su economía y su vida con esas políticas de privatización. La realidad es que los campesinos siguen cargando con una gran ignorancia (profundizada por sus líderes) acerca de los problemas que más les afectan en el país. Da la impresión de que el discurso de la iglesia, en el sentido de que “la felicidad no hay que buscarla en la tierra y sino en el más allá” sigue predominante en la mente de las masas campesinas e indígenas. Incluso los pocos movimientos parecen muy controlados y con objetivos muy inmediatos y limitados. Los trabajadores del campo siguen al margen de las grandes luchas sociales.
3. Lo que ha sucedido es que todos los movimientos sociales y políticos tienden a concentrarse en grandes urbes porque en ellas se concentran también los medios de información, las universidades y los activistas. Parece haber un gran divorcio o una distancia enorme entre las necesidades campesinas y los requerimientos de los activistas políticos de los sectores urbanos. Mientras los trabajadores del campo sólo se dan cuenta de sus problemas más inmediatos (los que les afectan de manera directa) entre los luchadores urbanos se plantean muchos más asuntos y se descubren las relaciones que se dan entre un problema y otro. Por eso en el movimiento de resistencia civil (de ciudad) no hay campesinos e indígenas. Otra cosa sería si organizaciones independientes del campo (EZLN, “El Campo no aguanta más” o “sin maíz no hay país”)
realizaran acciones en defensa del petróleo en los lugares donde están ubicadas.
4. De los campesinos e indígenas mexicanos hay registros de levantamientos notables en la época colonial y en el siglo XIX, pero al parecer fueron movimientos aislados y espontáneos que fueron aplastados cortando cualquier continuidad. Por otro lado, puede verse que las luchas de ese sector económicamente pobre y miserable, han sido controladas por políticos al servicio del poder. Tanto en las luchas de Independencia, como la época de la Reforma y la Revolución Mexicana, lo indígenas y campesinos sólo fueron fuerza de apoyo de corrientes políticas. Todas las batallas han contado con masas de trabajadores del campo, muchas de ellas lograron con la fuerza del sector agrario hacer triunfar los movimientos para luego ser abandonados a su suerte. Como en la Revolución Mexicana lograron que se aprobaran leyes a su favor, aunque fueron tan limitadas que sólo quedaron escritas en el papel.
5. Como ideal el movimiento indígena/campesino que más trascendió fue el que Zapata encabezó desde 1909 hasta que fue asesinado, diez años después, aquel 10 de abril. Fue un movimiento con grandes ideales comunitarios y libertarios que trascendieron en la República, pero respaldado por miles de campesinos limitados en el estado de Morelos y pequeñas áreas del Estado de México, DF, Guerrero y Puebla. Los campesinos de otros estados y regiones ignoraron en su tiempo el zapatismo y los que se enteraron de él sólo escucharon calumnias creadas por el gobierno y las clases poderosas. Quizá el momento más alto fue cuando los ejércitos campesinos e indígenas de villistas y zapatistas llegaron a la ciudad de México, se reunieron en Xochimilco el 4 de diciembre de 1914 y dos días después presenciaron el desfile de sus ejércitos desde Palacio Nacional. Pero hasta ahí: la burguesía, encabezada por Carranza a los pocos meses controló la situación.
6. Desde entonces la clase gobernante controló a los campesinos y de paso a los indígenas, por medio de sus partidos, entre ellos el partido oficial (PNR/PRM/PRI) y su sector campesino que desde los años treinta se conoció como Confederación Nacional Campesina.(CNC) y desde los sesenta por una decena de pequeñas organizaciones semejantes a la CNC. Estas organizaciones siempre recibieron del gobierno la cuota de diputaciones, senadurías y gubernaturas “campesinas”. Otra vez, la dictadura de un partido, durante 70 años, impidió el desarrollo independiente de la población, en particular de los campesinos. Obvio esta dictadura de partido no impidió algunas manifestaciones campesinas independientes pero muy débiles, ni tampoco que los campesinos fueran usados por grupos políticos del partido en el poder para dirimir problemas con otros grupos. Ha sido realmente penoso ese papel, pero ni modo.
7. Los campesinos, al parecer, casi han desaparecido en algunos países. En EEUU sólo se emplea 2%; Japón, 5%; Francia, 2%; Alemania, 2%; España, 5%., que son naciones donde el brutal capitalismo explota trabajo de millones de migrantes, al mismo tiempo que usa tecnología que sustituye y desemplea trabajo humano. En México casi el 25 por ciento vive en el campo y en otros países de América Latina suele llegar a un 37 por ciento como promedio. Mientras en los países desarrollados los campesinos son granjeros y empresarios que explotan trabajo migrante, en México los campesinos sufren miseria y hambre por falta de tierras, inversiones, tecnología, créditos, etcétera; sobre todo por la presencia de un mercado capitalista que compra al campo con precios de hambre para posteriormente incrementar su capital vendiendo a precios inalcanzables para los mismo campesinos y pobres de la ciudad.
8. La visita que realizará el presidente ecuatoriano Rafael Correa a México será importante. No se qué pudiera haber de común entre Correa y el gobierno ilegítimo de Calderón. Aunque Correa aún no adopta posiciones socialistas y radicales como las que Chávez, parece mantener una buena relación con el movimiento indígena de su país. Por el contrario Calderón, como presidente usurpador y de derecha, mantiene una posición anti indígena y anti campesina. ¿Por qué se habrá concertado esa visita de Correa a un representante del gobierno de Bush, tal como lo ha demostrado Calderón hasta la saciedad? De todas maneras hay que seguir observando y reflexionando acerca del papel de los trabajadores del campo en la etapa actual. Espero que las acciones de resistencia contra la privatización se fortalezcan con la participación campesina, sobre todo aprovechando las acciones que se realizarán por el aniversario 89 del asesinato del caudillo morelense.
martes, 8 de abril de 2008
Otra risa es posible...contra la alienación.
La risa exige, para el disfrute de sus códigos más rebeldes, la sustancia de su diversidad integrada dialécticamente. El pensar y el sentir sintetizados en un sistema de rupturas y revoluciones que la inteligencia procura como alimento para el ascenso de la conciencia.
No podemos abordar el humor comunista o rojo sin subrayar su subalternidad frente a su contraparte cultural, la trágica seriedad de su tradición política. Un desencuentro entre lo serio y lo no serio se afirmó en la vida política de las organizaciones marxistas de la segunda y la tercera Internacional.
Lo serio como modo de expresión se volvió hegemónico en el seno de la cultura política de la izquierda socialista, no obstante la tradición legada por el propio Marx sobre la fuerza de la ironía, el humor y la sátira política".
¿Tienen sentido del humor los marxistas?: ni todos, ni siempre."La historia se repite primero como tragedia y después como comedia". MarxQue la risa se vuelva una practica des-alienante, que ayude a pegar saltos cualitativos de la conciencia, que combata los miedos, las angustias y las depresiones... que ayude a derrotar las maledicencias de la miseria y la barbarie y, en fin, que haga brillar la alegría y la inteligencia, tiene su chiste. Entre los efluvios liberadores de cierta risa, insuflada con rebeliones de la conciencia, puede sucumbir rápidamente el "logos" burgués. El sentido del humor era un rasgo característico de Marx y lo ejerció con inclemencia toda vez que se puso a modo algún frente de la teoría o de la práctica.
Se trata de un arma poderosa en la lucha de clases que puede prestar servicios invaluables para ganar la guerra simbólica (y no sólo) gracias a un repertorio, casi inabarcable, de matices, contrastes y consecuencias cualitativas en la conciencia de clase y en el fortalecimiento de la moral revolucionaria.
No es lo mismo lo que mueve a risa a la burguesía que la risa del proletariado, como no han sido iguales la educación, la alimentación, la calidad de la vida ni la distribución de la riqueza. Marx lo sabía. "El modo de producción de la vida material condiciona los procesos de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia."
Sabía por ejemplo que la risa ayuda a desnudar, con la elocuencia de sus rictus y convulsiones, el fardo se absurdos agobiantes que endurecen nuestros rostros y desvencijan, con mal humor, las cejas y el arco de los labios. Sabía que la risa inteligente actualiza lo mejor del sentido del humor sin agotarlo, lo exalta y lo potencia, para fracturar la médula la solemnidad burguesa a punta de carcajadas.
Dime de qué te ríes y te diré quién eres. La risa suele no ser estudiada por los filósofos pareciera que la risa juega un papel importante en la vida pero no en el pensar "serio".
Es falso que Marx no tuviese sentido del humor.
"Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa." (El 18 brumario de Luis Bonaparte, 1851-52)
Marx tuvo un sentido del humor especial lleno de ironías. Contra todo pesimismo o abatimiento. Para desalinearse la humanidad, pensó Marx, necesita terminar con la propiedad privada. Sólo que esa propiedad privada –las herramientas que producen riqueza y la riqueza misma- convertidas en Dios de un sistema económico, parecen intocables. Para cierto grado de la conciencia alienada no es posible ver, ha sido invisibilizado el hecho de que la riqueza, las cosas, las producen los trabajadores que son sus dueños verdaderos.
Dicho de manera simplista. La risa rebelde es una fuerza des-alienante magnífica para demoler ese Dios y hacer visibles los medios y modos con que la humanidad puede devolverse la riqueza que produce su trabajo y, con ello, ayudarse a reencontrar el camino de su desarrollo, esta vez sin patrones, sin amos, sin que otros le inventen su destino. "El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan."
Cierta risa, que no se deja estereotipar, nos rescata de las marañas de la solemnidad, orada sus "causas primeras" y también los discursos de las vidas burocratizadas. Hace boquetes por donde la vida misma se refresca. La risa delata. Reímos tal vez por supervivencia. Gracias a cierta risa clarificante sobrevivimos contra lo que amarga a la vida porque eso mismo merece tandas generosísimas de risa loca.
La risa lúcida condensa modos para remontar la moral, la ética o la estética burguesa que es uno de sus caldos de cultivo. Que la risa haya sido satanizada, con no poca frecuencia, entre sofismas de toda índole, se debe incluso a cierto grado de peligro que es capaz de generar a quienes sueltan una carcajada irreverente. Sin duda, algo de lo más peligroso o atentatorio es que tal risa produzca efectos revolucionarios.
En muy pocas culturas se conoce la risa de las deidades. La risa suele omitirse y eso hace sospechar cosas de ciertos discursos hegemónicos que también, por su parte, mueven a risa -pero de otro tipo-. La risa tiene mucho de sabroso, eso es parte de su estética, si la ocultan suelo antojarse más.
Hay risas que son amuleto de un reino delirante e inexplorado, delicioso y promisorio que contiene fuerzas capaces de actualizarse como símbolos para poner en peligro la estabilidad de lo dogmático, lo "normal" y lo "aceptado". Es una risa que amalgama energías de índole insospechada para que la humanidad arremeta contra los reglamentos más tediosos de esas calamidades institucionalizadas furiosamente para amaestrar espíritus.
Marx sabía que hay cierta risa peligrosa para el statu quo porque desata en la humanidad entusiasmos diversos capaces de potenciar vitalidades de ánimo juguetón. Risa contra la solemnidad, la seriedad y esa dramaturgia burguesa que, muy seriamente, impone sus modos de producción mientras saquea a los trabajadores entre sonrisitas patronales de satisfacción. Claro que hay quienes se dedican a producir un tipo de "humor" al servicio de ridiculizar y herir con cinismo, terror y crueldad.
El humor no es una solución mágica sino una habilidad asociada al equilibrio y la fortaleza emocional de los individuos, sus grupos y sus clases. Y hay que poner a juicio crítico todo lo que nos mueva a reír con base en insultos, vejaciones, discriminación y violencia.
Vivimos una cacería incesante en contra del reír libre, su naturaleza y sus efectos. La risa liberadora ha sido perseguida porque relaja la "disciplina" de una ideología alienante que tiene por baluartes el dolor, el sufrimiento y las culpas. Lo que suena a placer de los sometidos suena a pecado.
Nada se escatima para suprimir o controlar la risa rebelde, incluyendo la malversación de la propia risa, con formas estereotipadas cuya moraleja pertinaz es la estética del insulto, la denigración del prójimo y el manoseo misógino. Entre otras babosadas.
Todo esto se hace pasar por "simpático" y la cultura de masas burguesa ha hecho de esto un orgullo que propaga desvergonzadamente. Hasta hay anunciantes o patrocinadores que invierten sumas impúdicas de dinero "chistoso" para que los "consumidores" se traguen el esperpento de un humor retrógrado que se camufla con piel de cordero y que sólo divierte a patrón. No es lo mismo jugar que ser juguete. Marx lo entendió muy bien.
Marx aporta siempre, sin obviedad, su sentido del humor irónico indispensable que deja ver al capitalismo como esperpento absurdo y tragicómico fabricante de tristezas enormes. Los trabajadores son también un generador de humor irreverente, a veces cínico, que suele expresar con amplitud el arco completo de los estragos alienantes, su penetración y extensión, frecuentemente ironizando con la realidad que mata de hambre y a palos.
Como si fuese una clave narrativa la táctica del humor irónico en Marx se hace indispensable hasta para maldecid, sugerir y socavar clandestinamente, las instituciones morales y económicas burguesas incendiándolas con gasolina irónica que contrasta con la severidad científica de sus tratados. Incluso cuando Marx debía conseguir ingresos para la manutención de su familia, aprovechaba para no dejar prenda inmaculada. Su humor corrosivo siempre ha llamado la atención. Marx se reía hasta de lo sagrado, gracias a un humor que desnuda la sordidez del capitalismo sentido del humor repleto de rigor ético.
Se trata de un humor voluntario, no pocas veces azaroso, que propende a poner en evidencia los medios y modos absurdos de la vida burguesa. Desnudar el ridículo histórico de una crueldad concreta con un humor concreto, instintivo, taladrante, demoledor fortuito y voluntario… prácticamente una revolución emocional inmisericorde. Marx esta más furioso y serio sin ser solemne su sentido del humor irónico genial requiere de una actitud irreverente para causar risa.
Es así, en general, el humor de Marx que tiene estatutos de lucha irreconciliables con las cosmovisiones del humor burgués. Lucha que implica la alteración lógica, metodológica y psicológica de roles estructurales y super-estructurales y la derogación de toda autoridad moral, física o política burguesas.
"Como ocurre con ciertos sucesos grabados por Francisco de Goya y Lucientes en una época de España descrita con su habitual ironía por Carlos Marx, cuando señalaba que ese país estaba dividido en dos partes, una que producía ideas sin actos y otra que producía actos sin ideas…"
¿Qué capacidad de humor y risa tiene una clase social que masacra a miles de personas inocentes?
Para perseguir y acorralar a la risa se han acuartelado los argumentos más estrambóticos y, propiamente dicho, risibles. Dios debe mearse de la risa frente a las maromas mentales que echan sus muy diversos representantes para justificar tanto sufrimiento infligido a las clases trabajadores para convencerlas de aceptar, muy seriamente, su suerte de esclavas.
"Nada hay, sea dicho, que un humor inteligente no pueda resolver en carcajadas, ni siquiera la nada...La risa como una de las más fastuosas prodigalidades humanas y hasta los límites del desenfreno, está al borde de la nada, nos la ofrece como garantía." Pierre Piobb
Reír des-alienantemente abre, expande, exalta el humor. Transporta en convulsiones liberadoras (parientes de lo instintivo) esclarecimientos que sacuden el absurdo explícito e implícito en la cotidianeidad burguesa.
El genio, e ingenio, popular se apropia de cuanto acontecimiento desfila ante si para ofrécele bofetadas de su humor en lucha preñadas, muy frecuentemente, con dosis de revelación que evidencian grados muy diversos del ánimo imperante y de la maduración del combate.
Incluso ante lo trágico y ante la muerte sobrevive y se escurre copiosamente ese algo, que unas veces abierto y otras no, hace chistes de todo. Y cómo se libera el espíritu y cómo renueva sus fuerzas rebeldes. Marx lo supo y Chaplin, en una época, también.
Según se mire, según duela o según nos involucre, el reír de las circunstancias cobra jerarquías peculiares porque los parámetros son movedizos y también materia del humor. La risa rebelde da esperanzas inéditas porque deja jugar a las inteligencias con juguetes demoledores del raciocinio opresor. Formula confrontaciones irreconciliables con el "logos" sedentario del patrón para encender contagios y epidemias de risas que hermanan a una clase en pie de guerra permanente.
La risa rebelde feligresías donde la humanidad, más temprano que tarde, finca sus mejores identidades: las de la lucha. Eso lo teme el capitalismo y lo envidia por eso lo secuestra y lo malversa con payasadas vulgares y tontería a raudales. Por eso lo tergiversa.
La risa exige, para el disfrute de sus códigos más rebeldes, la sustancia de su diversidad integrada dialécticamente. El pensar y el sentir sintetizados en un sistema de rupturas y revoluciones que la inteligencia procura como alimento para el ascenso de la conciencia.
La risa promueve categorías dinámicas que no sólo trasponen sus tipologías y taxonomías sino que integra lo económico con lo superestructural, los confunde y los funde con razones nuevas para reír con pretextos distintos. En ello se fundamenta una tipología de la risa cuyo efecto-garantía es que mueve a risa inmediatamente.
Como todo ejercicio de inteligencia la risa rebelde renueva los mitos y las leyendas. Tiene poderes inagotables y se adapta a las necesidades dialécticamente. Toda la perversión fabricada por los comerciantes del humor patológico y que se anida en los mass media mercantiles, todo el daño alienante que se diseña contra los pueblos con la estética del kitch sketch para todo... más la parafernalia de la risotada mercadotécnica, no han podido inhibir la magia profunda de la risa rebelde, enigma en serio. Ese es el chiste.
¿Tomarse la militancia a lo trágico?
Qué estará pasando con el ingenio de los luchadores revolucionarios. La clase trabajadora esta necesitada de la risa liberadora, del humor y no del cinismo. Hace falta militancia revolucionaria bien armada con algunos géneros del humor y la risa... la fuerza de la caricatura que desnuda lo grotesco y lo ridículo de la realidad lacerante y de la simbólica alienante del enemigo de clase. La burguesía degenera el genio festivo popular porque es su enemigo también.
Censura la risa política, la gestualidad irreverente, la canción burlesca y el carnaval porque son eficacia simbólica de la lucha de clases y transgresión del humor a todas horas lucha ideológico-política. No son pocos los canallas o los ignorantes que sueltos de cuerpo afirman que los marxistas no tienen sentido del humor. ¿Será eso un chiste? "Una de las características más excepcionales de LD (Trotsky) era su maravilloso sentido del humor…"Estaban VolkovDialéctica del humor:¿Todo ha de ser pachanga?
No hay humor imperecedero ni lo verdaderamente serio es cosa de chiste… la chacota a ultranza no ses humor des-alienante sino alienación pertrechada de estupidez. El humor es más amplio de lo que creemos y no se agota con chistes y risotadas. El universo complejo del humor es reacción social que tiene en la risa una de sus expresiones contradictorias. No se puede crear un fetichismo del humor que lo vuelva Dios griego o "fenómeno meteorológico". La dialéctica del humor quiebra todo estatismo lúdico y humorístico, nos presenta un humor en movimiento.
Siempre que apela a sus propias leyes para confrontar la historia y las penurias humanas apela a la risa en el combate contra la barbarie, la sinrazón y la violencia fascista. Contra las miserias de la alienación el humor de Marx va a las fuerzas emocionales y a la potencialidad política. "La mayor parte de la cháchara que emana de banqueros, políticos, actores, industriales y otros que cazan dinero, está escrita por pobres diablos desnutridos que mantienen juntos cuerpo y alma emborronando cuartillas con baratijas para mayor gloria de tipejos pretenciosos. Nos guste o no, ésta es la época en que vivimos." Groucho
Lugar del humor a estas horas.
No se puede reír sin haber roto al menos los estatutos básicos de la resignación y la esclavitud. Marx sabía que la vida puede ser divertida y magnífica pero que se ha vuelto horrible para muchos seres humanos victimados por las leyes de la acumulación capitalista que es una mezcla perversa de espanto, desgracia y fealdad. Claro que el capitalismo ha creado su propia idea de humor y juego, su propio sentido burgués de la "alegría" y la "felicidad"... sus coartadas literarias para esconder los cadáveres que fabrica.
El capitalismo no es una broma trágica de Dios contra sus "hijos", no se le ve la gracia por ninguna parte. Reír puede ser un hecho liberador no para anestesiar la conciencia sobre la realidad sino para fortalecerla en el proceso revolucionario de transformar al mundo por otra parte única posibilidad de llegar a conocer la verdadera sonrisa humana desalineándose permanentemente. "Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar." (Manifiesto del Partido Comunista, 1848)
Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
No podemos abordar el humor comunista o rojo sin subrayar su subalternidad frente a su contraparte cultural, la trágica seriedad de su tradición política. Un desencuentro entre lo serio y lo no serio se afirmó en la vida política de las organizaciones marxistas de la segunda y la tercera Internacional.
Lo serio como modo de expresión se volvió hegemónico en el seno de la cultura política de la izquierda socialista, no obstante la tradición legada por el propio Marx sobre la fuerza de la ironía, el humor y la sátira política".
¿Tienen sentido del humor los marxistas?: ni todos, ni siempre."La historia se repite primero como tragedia y después como comedia". MarxQue la risa se vuelva una practica des-alienante, que ayude a pegar saltos cualitativos de la conciencia, que combata los miedos, las angustias y las depresiones... que ayude a derrotar las maledicencias de la miseria y la barbarie y, en fin, que haga brillar la alegría y la inteligencia, tiene su chiste. Entre los efluvios liberadores de cierta risa, insuflada con rebeliones de la conciencia, puede sucumbir rápidamente el "logos" burgués. El sentido del humor era un rasgo característico de Marx y lo ejerció con inclemencia toda vez que se puso a modo algún frente de la teoría o de la práctica.
Se trata de un arma poderosa en la lucha de clases que puede prestar servicios invaluables para ganar la guerra simbólica (y no sólo) gracias a un repertorio, casi inabarcable, de matices, contrastes y consecuencias cualitativas en la conciencia de clase y en el fortalecimiento de la moral revolucionaria.
No es lo mismo lo que mueve a risa a la burguesía que la risa del proletariado, como no han sido iguales la educación, la alimentación, la calidad de la vida ni la distribución de la riqueza. Marx lo sabía. "El modo de producción de la vida material condiciona los procesos de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia."
Sabía por ejemplo que la risa ayuda a desnudar, con la elocuencia de sus rictus y convulsiones, el fardo se absurdos agobiantes que endurecen nuestros rostros y desvencijan, con mal humor, las cejas y el arco de los labios. Sabía que la risa inteligente actualiza lo mejor del sentido del humor sin agotarlo, lo exalta y lo potencia, para fracturar la médula la solemnidad burguesa a punta de carcajadas.
Dime de qué te ríes y te diré quién eres. La risa suele no ser estudiada por los filósofos pareciera que la risa juega un papel importante en la vida pero no en el pensar "serio".
Es falso que Marx no tuviese sentido del humor.
"Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa." (El 18 brumario de Luis Bonaparte, 1851-52)
Marx tuvo un sentido del humor especial lleno de ironías. Contra todo pesimismo o abatimiento. Para desalinearse la humanidad, pensó Marx, necesita terminar con la propiedad privada. Sólo que esa propiedad privada –las herramientas que producen riqueza y la riqueza misma- convertidas en Dios de un sistema económico, parecen intocables. Para cierto grado de la conciencia alienada no es posible ver, ha sido invisibilizado el hecho de que la riqueza, las cosas, las producen los trabajadores que son sus dueños verdaderos.
Dicho de manera simplista. La risa rebelde es una fuerza des-alienante magnífica para demoler ese Dios y hacer visibles los medios y modos con que la humanidad puede devolverse la riqueza que produce su trabajo y, con ello, ayudarse a reencontrar el camino de su desarrollo, esta vez sin patrones, sin amos, sin que otros le inventen su destino. "El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan."
Cierta risa, que no se deja estereotipar, nos rescata de las marañas de la solemnidad, orada sus "causas primeras" y también los discursos de las vidas burocratizadas. Hace boquetes por donde la vida misma se refresca. La risa delata. Reímos tal vez por supervivencia. Gracias a cierta risa clarificante sobrevivimos contra lo que amarga a la vida porque eso mismo merece tandas generosísimas de risa loca.
La risa lúcida condensa modos para remontar la moral, la ética o la estética burguesa que es uno de sus caldos de cultivo. Que la risa haya sido satanizada, con no poca frecuencia, entre sofismas de toda índole, se debe incluso a cierto grado de peligro que es capaz de generar a quienes sueltan una carcajada irreverente. Sin duda, algo de lo más peligroso o atentatorio es que tal risa produzca efectos revolucionarios.
En muy pocas culturas se conoce la risa de las deidades. La risa suele omitirse y eso hace sospechar cosas de ciertos discursos hegemónicos que también, por su parte, mueven a risa -pero de otro tipo-. La risa tiene mucho de sabroso, eso es parte de su estética, si la ocultan suelo antojarse más.
Hay risas que son amuleto de un reino delirante e inexplorado, delicioso y promisorio que contiene fuerzas capaces de actualizarse como símbolos para poner en peligro la estabilidad de lo dogmático, lo "normal" y lo "aceptado". Es una risa que amalgama energías de índole insospechada para que la humanidad arremeta contra los reglamentos más tediosos de esas calamidades institucionalizadas furiosamente para amaestrar espíritus.
Marx sabía que hay cierta risa peligrosa para el statu quo porque desata en la humanidad entusiasmos diversos capaces de potenciar vitalidades de ánimo juguetón. Risa contra la solemnidad, la seriedad y esa dramaturgia burguesa que, muy seriamente, impone sus modos de producción mientras saquea a los trabajadores entre sonrisitas patronales de satisfacción. Claro que hay quienes se dedican a producir un tipo de "humor" al servicio de ridiculizar y herir con cinismo, terror y crueldad.
El humor no es una solución mágica sino una habilidad asociada al equilibrio y la fortaleza emocional de los individuos, sus grupos y sus clases. Y hay que poner a juicio crítico todo lo que nos mueva a reír con base en insultos, vejaciones, discriminación y violencia.
Vivimos una cacería incesante en contra del reír libre, su naturaleza y sus efectos. La risa liberadora ha sido perseguida porque relaja la "disciplina" de una ideología alienante que tiene por baluartes el dolor, el sufrimiento y las culpas. Lo que suena a placer de los sometidos suena a pecado.
Nada se escatima para suprimir o controlar la risa rebelde, incluyendo la malversación de la propia risa, con formas estereotipadas cuya moraleja pertinaz es la estética del insulto, la denigración del prójimo y el manoseo misógino. Entre otras babosadas.
Todo esto se hace pasar por "simpático" y la cultura de masas burguesa ha hecho de esto un orgullo que propaga desvergonzadamente. Hasta hay anunciantes o patrocinadores que invierten sumas impúdicas de dinero "chistoso" para que los "consumidores" se traguen el esperpento de un humor retrógrado que se camufla con piel de cordero y que sólo divierte a patrón. No es lo mismo jugar que ser juguete. Marx lo entendió muy bien.
Marx aporta siempre, sin obviedad, su sentido del humor irónico indispensable que deja ver al capitalismo como esperpento absurdo y tragicómico fabricante de tristezas enormes. Los trabajadores son también un generador de humor irreverente, a veces cínico, que suele expresar con amplitud el arco completo de los estragos alienantes, su penetración y extensión, frecuentemente ironizando con la realidad que mata de hambre y a palos.
Como si fuese una clave narrativa la táctica del humor irónico en Marx se hace indispensable hasta para maldecid, sugerir y socavar clandestinamente, las instituciones morales y económicas burguesas incendiándolas con gasolina irónica que contrasta con la severidad científica de sus tratados. Incluso cuando Marx debía conseguir ingresos para la manutención de su familia, aprovechaba para no dejar prenda inmaculada. Su humor corrosivo siempre ha llamado la atención. Marx se reía hasta de lo sagrado, gracias a un humor que desnuda la sordidez del capitalismo sentido del humor repleto de rigor ético.
Se trata de un humor voluntario, no pocas veces azaroso, que propende a poner en evidencia los medios y modos absurdos de la vida burguesa. Desnudar el ridículo histórico de una crueldad concreta con un humor concreto, instintivo, taladrante, demoledor fortuito y voluntario… prácticamente una revolución emocional inmisericorde. Marx esta más furioso y serio sin ser solemne su sentido del humor irónico genial requiere de una actitud irreverente para causar risa.
Es así, en general, el humor de Marx que tiene estatutos de lucha irreconciliables con las cosmovisiones del humor burgués. Lucha que implica la alteración lógica, metodológica y psicológica de roles estructurales y super-estructurales y la derogación de toda autoridad moral, física o política burguesas.
"Como ocurre con ciertos sucesos grabados por Francisco de Goya y Lucientes en una época de España descrita con su habitual ironía por Carlos Marx, cuando señalaba que ese país estaba dividido en dos partes, una que producía ideas sin actos y otra que producía actos sin ideas…"
¿Qué capacidad de humor y risa tiene una clase social que masacra a miles de personas inocentes?
Para perseguir y acorralar a la risa se han acuartelado los argumentos más estrambóticos y, propiamente dicho, risibles. Dios debe mearse de la risa frente a las maromas mentales que echan sus muy diversos representantes para justificar tanto sufrimiento infligido a las clases trabajadores para convencerlas de aceptar, muy seriamente, su suerte de esclavas.
"Nada hay, sea dicho, que un humor inteligente no pueda resolver en carcajadas, ni siquiera la nada...La risa como una de las más fastuosas prodigalidades humanas y hasta los límites del desenfreno, está al borde de la nada, nos la ofrece como garantía." Pierre Piobb
Reír des-alienantemente abre, expande, exalta el humor. Transporta en convulsiones liberadoras (parientes de lo instintivo) esclarecimientos que sacuden el absurdo explícito e implícito en la cotidianeidad burguesa.
El genio, e ingenio, popular se apropia de cuanto acontecimiento desfila ante si para ofrécele bofetadas de su humor en lucha preñadas, muy frecuentemente, con dosis de revelación que evidencian grados muy diversos del ánimo imperante y de la maduración del combate.
Incluso ante lo trágico y ante la muerte sobrevive y se escurre copiosamente ese algo, que unas veces abierto y otras no, hace chistes de todo. Y cómo se libera el espíritu y cómo renueva sus fuerzas rebeldes. Marx lo supo y Chaplin, en una época, también.
Según se mire, según duela o según nos involucre, el reír de las circunstancias cobra jerarquías peculiares porque los parámetros son movedizos y también materia del humor. La risa rebelde da esperanzas inéditas porque deja jugar a las inteligencias con juguetes demoledores del raciocinio opresor. Formula confrontaciones irreconciliables con el "logos" sedentario del patrón para encender contagios y epidemias de risas que hermanan a una clase en pie de guerra permanente.
La risa rebelde feligresías donde la humanidad, más temprano que tarde, finca sus mejores identidades: las de la lucha. Eso lo teme el capitalismo y lo envidia por eso lo secuestra y lo malversa con payasadas vulgares y tontería a raudales. Por eso lo tergiversa.
La risa exige, para el disfrute de sus códigos más rebeldes, la sustancia de su diversidad integrada dialécticamente. El pensar y el sentir sintetizados en un sistema de rupturas y revoluciones que la inteligencia procura como alimento para el ascenso de la conciencia.
La risa promueve categorías dinámicas que no sólo trasponen sus tipologías y taxonomías sino que integra lo económico con lo superestructural, los confunde y los funde con razones nuevas para reír con pretextos distintos. En ello se fundamenta una tipología de la risa cuyo efecto-garantía es que mueve a risa inmediatamente.
Como todo ejercicio de inteligencia la risa rebelde renueva los mitos y las leyendas. Tiene poderes inagotables y se adapta a las necesidades dialécticamente. Toda la perversión fabricada por los comerciantes del humor patológico y que se anida en los mass media mercantiles, todo el daño alienante que se diseña contra los pueblos con la estética del kitch sketch para todo... más la parafernalia de la risotada mercadotécnica, no han podido inhibir la magia profunda de la risa rebelde, enigma en serio. Ese es el chiste.
¿Tomarse la militancia a lo trágico?
Qué estará pasando con el ingenio de los luchadores revolucionarios. La clase trabajadora esta necesitada de la risa liberadora, del humor y no del cinismo. Hace falta militancia revolucionaria bien armada con algunos géneros del humor y la risa... la fuerza de la caricatura que desnuda lo grotesco y lo ridículo de la realidad lacerante y de la simbólica alienante del enemigo de clase. La burguesía degenera el genio festivo popular porque es su enemigo también.
Censura la risa política, la gestualidad irreverente, la canción burlesca y el carnaval porque son eficacia simbólica de la lucha de clases y transgresión del humor a todas horas lucha ideológico-política. No son pocos los canallas o los ignorantes que sueltos de cuerpo afirman que los marxistas no tienen sentido del humor. ¿Será eso un chiste? "Una de las características más excepcionales de LD (Trotsky) era su maravilloso sentido del humor…"Estaban VolkovDialéctica del humor:¿Todo ha de ser pachanga?
No hay humor imperecedero ni lo verdaderamente serio es cosa de chiste… la chacota a ultranza no ses humor des-alienante sino alienación pertrechada de estupidez. El humor es más amplio de lo que creemos y no se agota con chistes y risotadas. El universo complejo del humor es reacción social que tiene en la risa una de sus expresiones contradictorias. No se puede crear un fetichismo del humor que lo vuelva Dios griego o "fenómeno meteorológico". La dialéctica del humor quiebra todo estatismo lúdico y humorístico, nos presenta un humor en movimiento.
Siempre que apela a sus propias leyes para confrontar la historia y las penurias humanas apela a la risa en el combate contra la barbarie, la sinrazón y la violencia fascista. Contra las miserias de la alienación el humor de Marx va a las fuerzas emocionales y a la potencialidad política. "La mayor parte de la cháchara que emana de banqueros, políticos, actores, industriales y otros que cazan dinero, está escrita por pobres diablos desnutridos que mantienen juntos cuerpo y alma emborronando cuartillas con baratijas para mayor gloria de tipejos pretenciosos. Nos guste o no, ésta es la época en que vivimos." Groucho
Lugar del humor a estas horas.
No se puede reír sin haber roto al menos los estatutos básicos de la resignación y la esclavitud. Marx sabía que la vida puede ser divertida y magnífica pero que se ha vuelto horrible para muchos seres humanos victimados por las leyes de la acumulación capitalista que es una mezcla perversa de espanto, desgracia y fealdad. Claro que el capitalismo ha creado su propia idea de humor y juego, su propio sentido burgués de la "alegría" y la "felicidad"... sus coartadas literarias para esconder los cadáveres que fabrica.
El capitalismo no es una broma trágica de Dios contra sus "hijos", no se le ve la gracia por ninguna parte. Reír puede ser un hecho liberador no para anestesiar la conciencia sobre la realidad sino para fortalecerla en el proceso revolucionario de transformar al mundo por otra parte única posibilidad de llegar a conocer la verdadera sonrisa humana desalineándose permanentemente. "Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar." (Manifiesto del Partido Comunista, 1848)
Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
domingo, 6 de abril de 2008
La izquierda mexicana nace con la Revolución cubana y el vallejismo
La izquierda mexicana nace con la Revolución cubana y el vallejismo
Pedro Echeverría V.
Rebelión
1. Aunque los ideales socialistas ya se difundían en México en las últimas tres décadas del siglo XIX, eran el mutualismo, el cooperativismo y el anarquismo los que predominaban. Aunque desde 1919 se fundó, por consigna de la III internacional el Partido Comunista y Lombardo Toledano creó en 1948 el Partido Popular, en los hechos los ideales y la lucha socialistas sólo comienzan a extenderse en la República, (particularmente en el DF) a partir de 1960. La Revolución Cubana y el movimiento ferrocarrilero, un año antes, fueron "el despegue". Pero también el ejemplo de Cuba fue determinante en la formación de las guerrillas izquierdistas en Venezuela, Colombia, Perú, Guatemala. Como respuesta el imperio norteamericano y sus vasallos económico, políticos e ideológicos de América Latina, arreció una costosa y enorme campaña anticomunista, usando a los medios de información, misma que logró desinformar.2. En la primera mitad de la década de los sesenta, quizá hasta 1968, los jóvenes soñábamos en cambiar el mundo. Veíamos en nuestros países una enorme injusticia en la distribución de la riqueza, mucha explotación del trabajo y muchas muertes por enfermedades que tenían que ver con la enorme miseria económica de la población. En México los estudiantes de la UNAM y del Politécnico, así como los profesores de la sección IX del DF y, sobre todo, los ferrocarrileros vallejistas, habían luchado (y todavía algo quedaba) contra esa situación de enorme desigualdad que vivía el país. En muchos muros del centro histórico de la ciudad de México todavía se podían ver pintas de "Libertad a Vallejo", "Cuba Sí yanquis No" y en la región de Santa María la Rivera y el Casco de Santo Tomás se veían pintas contra el cierre del internado del Poli, la represión contra los estudiantes normalistas y a favor de la lucha magisterial de la IX.3. Además de lo que sucedía en nuestro país, los jóvenes nos informábamos en la revista Política dirigida por Marcué Pardiñas, en otra que se llamaba Siglo Veinte, cuyo director era Carlos Velasco y entre sus colaboradores aparecían los literatos; Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Gregorio Selser, Pablo Neruda, Miguel Angel Asturias y otros. Prensa Latina era su fuente de información y ésta se centraba en el campo internacional. Se leía también la revista Siempre de Pages, Sucesos para Todos de Gustavo Alatriste y el periódico El Día dirigido por Ramírez y Ramírez. Era muy pobre la información de centroizquierda porque Excélsior, El Universal, Novedades y toda la gran prensa y la radio estaban al servicio del gobierno y de los poderosos empresarios. En los estados la información era peor: toda la prensa y la radio servía al derechismo más recalcitrante, así como al alto clero y al anticomunismo propagado por los Estados Unidos.4. La campaña anticomunista en México, en esos primeros años de los sesenta, fue profundamente calumniosa contra la Revolución cubana cuyo triunfo fue en enero de 1959, así como contra el movimiento ferrocarrilero de 1958/59. Había un artículo de código penal (159 y 159 bis) con el que amenazaban a todos los que protestaran y con el que juzgaban a presos políticos tales como Demetrio Vallejo, Valentín Campa, Alfaro Siqueiros, Filomeno Mata. La gran prensa de derecha exigía "castigo ejemplar" y "aplicación de todo el peso de la ley" contra el "comunismo internacional que buscaba adueñarse del país". El alto clero ordenó en sus iglesias que se pegara en todos lados la figura de un pez con la consigna: "Cristianismo sí, comunismo no". El ultraderechismo del clero los llevó a combatir al Papa Juan XXIII y al morir éste en 1963, se propagó ampliamente que fue asesinado por los sectores más reaccionarios del Vaticano.5. En aquellos años no solo eran odiados y perseguidos los de ideales comunistas, sino también a todos aquellos jóvenes que llevaban como protesta el cabello largo y crecidas barbas. Los medios de información propagaban las "decencia", "los buenos valores", el "respeto a los mayores", "la integración familiar". Ante las huelgas obreras y las protestas contra la explotación y el hambre, la iglesia hizo pegar en todas las iglesias del país un cartel en el que aparecía la foto de un empresario y un obrero abrazándose y decía: "amaos los unos a los otros". En México nació el Frente Cívico Mexicano de Afirmación Revolucionaria encabezado por el expresidente Miguel Alemán y los principales banqueros, industriales y comerciantes de cada estado de la república. Fue un gran frente anticomunista que impulsó y protegió a los cubanos que "huían de la dictadura de Castro en Cuba" y contribuyó a la expansión de la propaganda derechista.6. En los muros de Ciudad Universitaria, además de las pintas por la democracia, la libertad y la igualdad, que ponían los izquierdistas para protestar contra la represión y el mal gobierno, no faltaron nunca las pintas del MURO, del GUIA y del FUA. Estas tres últimas eran organizaciones fascistoides que se encargaban de amenazar estudiantes, incluso de asesinarlos cuando lo consideraban necesario. De este modelo surgirían "los porros" que se encargarían de golpear a estudiantes y a los movimientos universitarios de izquierda. La realidad es que a principios de los sesenta (antes de 1968) los estudiantes de izquierda solamente estaban en las facultades de Ciencias Políticas, Economía y Filosofía. En la facultad de Derecho predominaban los priístas y en las demás no había participación ni interés por la política. Después de 1968 aparecieron en la escena las facultades de Ciencias y Arquitectura, así como el sindicalismo independiente.7. Fue en las universidades, sobre todo en la UNAM, donde comenzó a manifestarse con fuerza la protesta social y contracultural de los jóvenes. El jipismo, la música rock y la mariguana, si bien comenzaron a manifestarse en los barrios, colonias, en las casas de vecindad, en multifamiliares que entonces se construían y apenas se inauguraban, fue en la UNAM donde se aglutinó gran parte de esa rebeldía juvenil que buscaba cambiar radicalmente el estado de cosas que oprimía a la mayoría de la población. La derecha, mientras añoraba los tiempos pasados, condenaba a la juventud y pedía que los padres le aplicaran un castigo ejemplar. En esos años los mismos militantes de organizaciones de izquierda (plenamente influidos por el estalinismo y el leninismo) no entendieron la revolución cultural que encabezaban los jóvenes del mundo. Los esclerotizados partidos comunistas del mundo quedaron rezagados de los movimientos estudiantiles en 1968.8. La misma revolución cubana parecía haber roto con la rigidez impuesta por la revolución rusa y la revolución china; en tanto que éstas fueron dirigidas por un partido comunista de la "clase obrera" la rusa y de los campesinos la china, a la cubana no le antecedió un partido sino un movimiento. La revolución cubana se vio más juvenil, menos rígida, "más tropical", aunque años después se vio obligada ha imponer mucha regidez por el bloqueo a su economía, la invasión de Playa Girón y las permanentes amenazas de invasión. Los jóvenes de los 60 se formaron, además de los Beatles, los Rolling y María Sabina, teóricamente con eso y mucho más: con Marx, Sartre y De Beauvoir, con Bakunin y Marcuse, con Kafka y Schopenhauer, con Nietzsche y Hesse. Antes de los sesenta sólo puede recordarse al "presidencialismo", al corporativismo, al "clientelismo", al PRI, a la CTM y a la CNC. La década de los sesenta fue el gran corte histórico.
Pedro Echeverría V.
Rebelión
1. Aunque los ideales socialistas ya se difundían en México en las últimas tres décadas del siglo XIX, eran el mutualismo, el cooperativismo y el anarquismo los que predominaban. Aunque desde 1919 se fundó, por consigna de la III internacional el Partido Comunista y Lombardo Toledano creó en 1948 el Partido Popular, en los hechos los ideales y la lucha socialistas sólo comienzan a extenderse en la República, (particularmente en el DF) a partir de 1960. La Revolución Cubana y el movimiento ferrocarrilero, un año antes, fueron "el despegue". Pero también el ejemplo de Cuba fue determinante en la formación de las guerrillas izquierdistas en Venezuela, Colombia, Perú, Guatemala. Como respuesta el imperio norteamericano y sus vasallos económico, políticos e ideológicos de América Latina, arreció una costosa y enorme campaña anticomunista, usando a los medios de información, misma que logró desinformar.2. En la primera mitad de la década de los sesenta, quizá hasta 1968, los jóvenes soñábamos en cambiar el mundo. Veíamos en nuestros países una enorme injusticia en la distribución de la riqueza, mucha explotación del trabajo y muchas muertes por enfermedades que tenían que ver con la enorme miseria económica de la población. En México los estudiantes de la UNAM y del Politécnico, así como los profesores de la sección IX del DF y, sobre todo, los ferrocarrileros vallejistas, habían luchado (y todavía algo quedaba) contra esa situación de enorme desigualdad que vivía el país. En muchos muros del centro histórico de la ciudad de México todavía se podían ver pintas de "Libertad a Vallejo", "Cuba Sí yanquis No" y en la región de Santa María la Rivera y el Casco de Santo Tomás se veían pintas contra el cierre del internado del Poli, la represión contra los estudiantes normalistas y a favor de la lucha magisterial de la IX.3. Además de lo que sucedía en nuestro país, los jóvenes nos informábamos en la revista Política dirigida por Marcué Pardiñas, en otra que se llamaba Siglo Veinte, cuyo director era Carlos Velasco y entre sus colaboradores aparecían los literatos; Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Gregorio Selser, Pablo Neruda, Miguel Angel Asturias y otros. Prensa Latina era su fuente de información y ésta se centraba en el campo internacional. Se leía también la revista Siempre de Pages, Sucesos para Todos de Gustavo Alatriste y el periódico El Día dirigido por Ramírez y Ramírez. Era muy pobre la información de centroizquierda porque Excélsior, El Universal, Novedades y toda la gran prensa y la radio estaban al servicio del gobierno y de los poderosos empresarios. En los estados la información era peor: toda la prensa y la radio servía al derechismo más recalcitrante, así como al alto clero y al anticomunismo propagado por los Estados Unidos.4. La campaña anticomunista en México, en esos primeros años de los sesenta, fue profundamente calumniosa contra la Revolución cubana cuyo triunfo fue en enero de 1959, así como contra el movimiento ferrocarrilero de 1958/59. Había un artículo de código penal (159 y 159 bis) con el que amenazaban a todos los que protestaran y con el que juzgaban a presos políticos tales como Demetrio Vallejo, Valentín Campa, Alfaro Siqueiros, Filomeno Mata. La gran prensa de derecha exigía "castigo ejemplar" y "aplicación de todo el peso de la ley" contra el "comunismo internacional que buscaba adueñarse del país". El alto clero ordenó en sus iglesias que se pegara en todos lados la figura de un pez con la consigna: "Cristianismo sí, comunismo no". El ultraderechismo del clero los llevó a combatir al Papa Juan XXIII y al morir éste en 1963, se propagó ampliamente que fue asesinado por los sectores más reaccionarios del Vaticano.5. En aquellos años no solo eran odiados y perseguidos los de ideales comunistas, sino también a todos aquellos jóvenes que llevaban como protesta el cabello largo y crecidas barbas. Los medios de información propagaban las "decencia", "los buenos valores", el "respeto a los mayores", "la integración familiar". Ante las huelgas obreras y las protestas contra la explotación y el hambre, la iglesia hizo pegar en todas las iglesias del país un cartel en el que aparecía la foto de un empresario y un obrero abrazándose y decía: "amaos los unos a los otros". En México nació el Frente Cívico Mexicano de Afirmación Revolucionaria encabezado por el expresidente Miguel Alemán y los principales banqueros, industriales y comerciantes de cada estado de la república. Fue un gran frente anticomunista que impulsó y protegió a los cubanos que "huían de la dictadura de Castro en Cuba" y contribuyó a la expansión de la propaganda derechista.6. En los muros de Ciudad Universitaria, además de las pintas por la democracia, la libertad y la igualdad, que ponían los izquierdistas para protestar contra la represión y el mal gobierno, no faltaron nunca las pintas del MURO, del GUIA y del FUA. Estas tres últimas eran organizaciones fascistoides que se encargaban de amenazar estudiantes, incluso de asesinarlos cuando lo consideraban necesario. De este modelo surgirían "los porros" que se encargarían de golpear a estudiantes y a los movimientos universitarios de izquierda. La realidad es que a principios de los sesenta (antes de 1968) los estudiantes de izquierda solamente estaban en las facultades de Ciencias Políticas, Economía y Filosofía. En la facultad de Derecho predominaban los priístas y en las demás no había participación ni interés por la política. Después de 1968 aparecieron en la escena las facultades de Ciencias y Arquitectura, así como el sindicalismo independiente.7. Fue en las universidades, sobre todo en la UNAM, donde comenzó a manifestarse con fuerza la protesta social y contracultural de los jóvenes. El jipismo, la música rock y la mariguana, si bien comenzaron a manifestarse en los barrios, colonias, en las casas de vecindad, en multifamiliares que entonces se construían y apenas se inauguraban, fue en la UNAM donde se aglutinó gran parte de esa rebeldía juvenil que buscaba cambiar radicalmente el estado de cosas que oprimía a la mayoría de la población. La derecha, mientras añoraba los tiempos pasados, condenaba a la juventud y pedía que los padres le aplicaran un castigo ejemplar. En esos años los mismos militantes de organizaciones de izquierda (plenamente influidos por el estalinismo y el leninismo) no entendieron la revolución cultural que encabezaban los jóvenes del mundo. Los esclerotizados partidos comunistas del mundo quedaron rezagados de los movimientos estudiantiles en 1968.8. La misma revolución cubana parecía haber roto con la rigidez impuesta por la revolución rusa y la revolución china; en tanto que éstas fueron dirigidas por un partido comunista de la "clase obrera" la rusa y de los campesinos la china, a la cubana no le antecedió un partido sino un movimiento. La revolución cubana se vio más juvenil, menos rígida, "más tropical", aunque años después se vio obligada ha imponer mucha regidez por el bloqueo a su economía, la invasión de Playa Girón y las permanentes amenazas de invasión. Los jóvenes de los 60 se formaron, además de los Beatles, los Rolling y María Sabina, teóricamente con eso y mucho más: con Marx, Sartre y De Beauvoir, con Bakunin y Marcuse, con Kafka y Schopenhauer, con Nietzsche y Hesse. Antes de los sesenta sólo puede recordarse al "presidencialismo", al corporativismo, al "clientelismo", al PRI, a la CTM y a la CNC. La década de los sesenta fue el gran corte histórico.
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